
Tras la jubilación el año pasado de dos de sus integrantes, Jesús Moraza y Francisco Gorostiza, tres son las caras que desde ahora garantizan la continuidad de la que, con 73 años de historia a sus espaldas, se ha convertido en todo un símbolo alavés. Se trata de Francisco Javier Garrido, Iosu Fernández de Larrinoa y María Luisa Garai, la primera mujer en sus siete décadas de andadura.
Una responsabilidad que, lejos de abrumar a esta administrativa de 44 años, supone un motivo de orgullo e ilusión. Lo que no impide que, como todo principiante, sea víctima de los nervios. «Claro que los hay; tiene que salir una cosa decente, pero es casi peor antes de empezar que una vez que ya arrancas», reconocía ayer rodeada por sus compañeros.
Entre ellos, tanto Fernández de Larrinoa como Garrido reconocían que «esto impone un poco, pero llevamos ya dos meses ensayando para aprender a tocar con cuatro personas nuevas y al final suena bien». Esa garantía, sumada a los consejos de «tranquilidad» de los más veteranos, le aportaban a Iosu, miñón de profesión, un plus de seguridad. La misma que a Francisco Javier, cocinero foral, quien hace un par de años ni siquiera hubiera imaginado encontrarse en semejante tesitura, pese a estar bien curtido en el dominio del txistu.
Una larga vida
Una convocatoria interna de la Diputación para cubrir las vacantes y un examen de dos piezas tocadas al txistu después, el trío se ha unido a los veteranos Eduardo López de Alda y José Ignacio Moraza para conformar el quinteto actual, que garantiza la supervivencia del grupo por muchos años. «Aunque no sé si tantos como los 28 que han estado mis predecesores», matiza sonriente Iosu. «Eso implicaría jubilarme después de los 65 y tampoco quiero, ¿eh?».
Ahora prefieren centrarse en los intensos días que tienen por delante, donde prometen mantener el pabellón por todo lo alto. Tarea para la que hasta el propio diputado general, Xabier Agirre, les otorgó ayer sus mejores deseos. «Os deseo toda la suerte del mundo, y también una larga vida, para que sigáis difundiendo y divulgando nuestra cultura musical y nuestro folklore», manifestó en un sentido discurso.
En él también tuvo palabras de reconocimiento para la «labor desempeñada por todos los músicos que en algún momento han formado parte de ella, la han convertido en parte de la institución y nos han acompañado siempre». Entre ellos, recordó especialmente a los fundadores, Jesús García Montoya, José Ibaibarriaga, Antonio Asscaso y Manuel Emilio Yus, «y a sus sucesores como Moraza padre o Peli Martín».





