«El interés privado por desarrollar esa zona ha llevado al equipo del Gobierno local ha cambiar las normas para aumentar de 60 a 98 el número de casas que pueden construirse. Pero a cambio, se han incluido diversas contraprestaciones para el conjunto de los vecinos», detallaron fuentes del Consistorio.
Así, entre las condiciones que deberá cumplir el promotor de la urbanización figura la inclusión de viviendas tasadas con locales dedicados a dotaciones en el 50% de sus plantas bajas. Además, deberá habilitar una cancha de futbito, una zona con juegos para niños y conexiones peatonales independientes de los viales rodados. Con esa medida, se persigue dotar al municipio de amplios espacios verdes urbanizados preparados tanto para el uso deportivo como para el disfrute y ocio de los jóvenes de la localidad.
«También se incorpora una porción de suelo, cercana a los 470 metros cuadrados, que forma parte de un jardín privado trasero y que como tal no cuenta con los requisitos que la legislación establece para ser utilizado», según se detalla en un informe municipal.
Críticas
A cambio de modificar los parámetros urbanísticos, la promotora de la zona también tendrá que asumir la reforma de los sistemas generales de comunicación que en la actualidad cruzan el sector. «El proceso no ha hecho más que comenzar. Tras el periodo de alegaciones, necesitará el visto bueno de la Diputación, así como la aprobación definitiva del Consistorio. Para su desarrollo pormenorizado será necesario la elaboración de un plan parcial con su consiguiente tramitación», detallaron desde el Ayuntamiento.
La modificación, no obstante, ha provocado duras críticas por parte de la izquierda abertzale que considera que el incremento en el número de viviendas «va en contra de todos los criterios, incluidos los del propio Gobierno vasco», denunciaron. A su juicio, «no han calibrado las consecuencias de esa medida».





