
Las seiscientas empresas reunidas en el recinto ferial Juan Carlos I lucen hasta este domingo una desbordante diversidad de piezas básicas y duraderas, así como otras de temporada, para gustos caprichosos o amigos de la moda. El abanico de opciones es grande, pero con dos denominadores comunes: buenos acabados y una apuesta por los detalles -desde muebles auxiliares, hasta la iluminación o los textiles- que actualicen los ambientes. Y, todo ello, en una escala de precios para todos los bolsillos.
Todas las tendencias
Quienes buscan simplicidad en Ifema encontrarán mobiliario que, sin ser minimalista, impone el diseño depurado y de calidad. Los contrastes claroscuro -blanco y negro, grises y blanco roto-, las maderas y elementos metálicos, cristales y piel se combinan para lograr una impecable presentación de efecto relajante y limpio. Se trata de una opción urbana, que no debe confundirse con la más juvenil y dinámica; ésa que requiere máxima funcionalidad, con elementos modulares 'ganaespacios', lacados en blanco, negro y marrón, detalles rojos, luces ocultas... en fin, versatilidad.
La casa 'natural' podría ser otra opción a tener en cuenta; máxime si hacemos caso a la creciente aceptación que despierta entre clientes de edades muy distintas. Aquí se impone la nostalgia de la naturaleza, las paletas románticas y frescas de los pasteles, las maderas envejecidas, los tejidos ligeros y refrescantes, y la entrada del jardín en el hogar.
Una última tendencia es la que busca dar al espacio un aspecto deliberadamente 'decadente', con recreación de piezas importantes y un clasicismo adaptado a la vida de hoy. Protagonismo de la madera y de los materiales 'españoles': hierro, nogal y cuero. Tapizados lujosos y tonos coordinados. Una variante puede representarla el cosmopolitismo, que incorpora mobiliario procedentes de otras culturas y civilizaciones. Las posibilidades son ilimitadas, pero cualquiera que se escoja ha de ir acompañada de una selección coherente de tejidos y complementos. En estos detalles, mejor quedarse corto que pecar de exceso. Especial cuidado si se eligen soluciones brillantes: metalizados, colores vibrantes, contrastes osados en tonos y materiales... El resultado es divertido, vital y muy elegante, aunque los elementos con los que juega sean tan extremos.






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