
Su presidente, César Alierta, recordó ante la junta de accionistas que si hay un sector que va a experimentar un crecimiento muy superior al del conjunto de la economía es el de las telecomunicaciones. Y argumentó que la operadora, con presencia en 24 países, se beneficia del diferente impacto por regiones de los ciclos económicos.
En los países más desarrollados, España entre ellos, el negocio sigue evolucionando bien. Se empiezan a percibir, si acaso, algunos signos de la desaceleración económica, como el desplazamiento de las llamadas de móviles -que cuestan más caras- a los teléfonos fijos. Pero los expertos de la compañía apuntan que será después del verano cuando la nueva tendencia al ahorro se deje notar significativamente, sobre todo entre los consumidores domésticos.
Alierta habló cuando ya habían transcurrido cuatro horas de reunión porque, conocedor de la bronca que suele acompañar el desarrollo de las juntas de Telefónica desde hace más de una década, renunció a dirigir la palabra a los accionistas al inicio de la asamblea.
Abucheo
Fue la novedad de este año: tras la lectura de los acuerdos, un somero anuncio de que los comentarios sobre el ejercicio iban a estar disponibles en un documento escrito dio paso al turno de ruegos y preguntas, y al ya tradicional abucheo por parte de algunas agrupaciones sindicales.
Dieciséis personas pidieron la palabra, acompañados de gritos de «Alierta, dimisión». Fueron en su mayoría representantes de organizaciones como CGT o Alternativa Sindical de Trabajadores (AST), que realizaron proclamas por la negociación del convenio, la integración de los centros o la conciliación de la vida laboral y familiar de los trabajadores.
Respecto a la marcha de la empresa, el presidente explicó que, frente a un escenario internacional complejo, Telefónica disfruta de un perfil financiero estable y alimenta buenas expectativas de desarrollo del negocio. Para ello ha puesto el foco en Latinoamérica como «principal motor de crecimiento». El presidente de la compañía aseguró que aquella región disfrutará de la mejor situación macroeconómica, lo que permitirá al grupo ampliar su base de clientes en unos 60 millones hasta 2010.







