«Las firmas alegaban que los estudios de mercado no les garantizan la venta de todas las plazas de aparcamiento y no querían asumir riesgos económicos», explicó ayer el alcalde de la localidad, José Luis Marcos Merino. Ante esta tesitura, el máximo edil optó por reunirse con las ocho más interesadas para buscar una solución. Las compañías apostaban por incrementos de hasta un millón de euros en el precio final, pero la institución local les hizo otra oferta igualmente interesante.
Dado que la de Portopín, con 150 parcelas, es la instalación presuntamente más deficitaria, la Corporación propone a la empresa que la construya la compra de aquellas parcelas que sigan en venta dos años después de la inauguración del estacionamiento, al precio de mercado que corresponda. En el caso de Amador Palma, con capacidad para otros 250 coches, se mantienen las mismas condiciones, pero con dos significativas limitaciones. El Ayuntamiento comprará un máximo de 50 parcelas y al 85% de su valor.
Otra de las variaciones realizadas en el pliego de condiciones del contrato afecta a la urbanización de la cubierta de ambos aparcamientos. Esta medida ya fue anunciada hace dos años, pero ahora ha quedado reforzada. De esta forma, la empresa elegida no tendrá que asumir estos trabajos. El Ayuntamiento los sacará a adjudicación en otro concurso público.
Precio público
A pesar de las ventajas ofrecidas a las empresas y las dudas sobre la rentabilidad de ambos equipamientos, la institución local ha puesto otra condición innegociable. Las parcelas se venderán a un precio público que, en el caso de Portopín, no puede superar los 15.850 euros, y en el de Amador Palma, los 19.900.
El Pleno municipal también aprobó ayer por unanimidad el nuevo pliego de condiciones sobre el que deberán regirse las empresas interesadas. Marcos Merino explicó que, a partir de ahora, las constructoras presentarán el pertinente proyecto de obra y la elegida podrá iniciar los trabajos tras el verano «o, como muy tarde, en el último trimestre del año».






