
La escueta información publicada en el diario 'Granma', órgano del Partido Comunista de Cuba, único en la isla, destacó el currículo de Velázquez, doctora en Ciencias de la Educación, graduada en 1980 y que «acumula treinta años directamente vinculada al aula como profesora o dirigente de escuelas en el campo, jefa de departamento, vicedecana de facultades, decana, vicerrectora y rectora durante los últimos ocho años». En cambio, no hubo ni una sola palabra de reconocimiento a la labor de quien durante casi dieciocho años dirigió ese ministerio. Tampoco se reveló su destino.
El Gobierno castrista ha confiado en la preparación de Velázquez para reflotar la educación -gratuita como la salud-, un sector fundamental para la formación de los nuevos revolucionarios de la isla.
La destitución de Gómez Gutiérrez, quién en las elecciones de enero perdió su condición de diputado de la Asamblea Nacional, se produjo después de que en los debates promovidos por Raúl Castro desde el año pasado se denunciara con dureza la crisis de la educación en la isla.
La falta de maestros con experiencia -bien por jubilaciones o porque algunos prefieren optar a trabajos mejor remunerados- se compensa con los llamados 'maestros emergentes', jóvenes que a veces tienen la misma edad que sus alumnos y que se apoyan para impartir la docencia con las «teleclases», lecciones grabadas difundidas por televisión.
Prácticas descabelladas
Las críticas llegaban desde la calle y desde medios e instancias oficiales. La más reciente se produjo durante el pasado congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). «¿Puede la escuela primaria y secundaria y el 'pre', tal y cual han llegado a ser, regentadas por criterios y prácticas descabelladas e ignorantes de principios pedagógicos, psicológicos elementales, y violadora de derechos familiares, ser formadora de niños y adolescentes, y por tanto fundar futuro?», se preguntó en la cita el cineasta Alfredo Guevara.
Al asumir la presidencia, Raúl Castro pidió a sus compatriotas tiempo para estudiar «con profundidad» a los integrantes del Gobierno y la «actual estructura y funciones de la Administración» - actualmente compuesta por 27 ministerios-, el Banco Central y los institutos de Deporte, Radio y Televisión y Cine. Uno de las especulaciones apunta a la unificación de los actuales carteras de Educación y Educación Superior.
Además, durante su presidencia interina, desde agosto de 2006 a primeros de este año, Raúl Castro, de 76 años, nombró nuevos titulares en Informática y Comunicaciones, Justicia y Transporte, y disolvió el Instituto de Recursos Hidráulicos. En febrero se eligió a su sustituto al frente del Ministerio de las Fuerzas Armadas al ser designado sucesor de su hermano Fidel.







