El atraco de Santurtzi tuvo lugar el pasado martes día 15 en una farmacia de la calle Barandiaran. Todo ocurrió sobre las nueve de la noche, cuando el ladrón aprovechó un descuido de las dependientas para acceder al interior del establecimiento que tenía las puertas abiertas a pesar de ofrecer a esas horas un servicio de refuerzo. El asaltante, con la cara medio cubierta con un pañuelo, amenazó a las jóvenes empleadas y se adentró hasta la zona del mostrador, donde se apoderó de la recaudación antes de salir huyendo.
Tras tener conocimiento del robo, la Ertzaintza inició las pertinentes pesquisas para tratar de localizar a su autor. La investigación culminó el lunes, cuando los agentes encargados del caso procedieron a la detención de A.L.C., vecino de Santurtzi de 40 años, por su presunta implicación en los hechos. El detenido, que ayer mismo ingresó en la cárcel de Basauri, ya sumaba otros cinco arrestos por delitos contra la propiedad.
La farmacia objeto del delito, que funciona desde hace casi cuatro décadas en Santurtzi, había sufrido cuatro asaltos similares con antelación, además de varios robos por la noche. Pero su caso no constituye una excepción. Los ataques a boticas en localidades vizcaínas se están convirtiendo en algo habitual en las últimas semanas.
Cuatro asaltos
El domingo, dos individuos se llevaron el dinero de otro local en Basauri tras amenazar al dueño con un cuchillo y encerrarle en el baño. En febrero, cuatro dispensarios de Durango fueron atracados a punta de pistola. Desde el Colegio de Farmacéuticos de Vizcaya insistieron ayer en que se trata de «casos aislados» y que «en modo alguno» se deben interpretar en clave de oleada de robos.









