
Los clientes parecen haber hecho caso a las recomendaciones del alcalde, Mikel Cabieces, que pidió una visita escalonada a los que quisieran conocer el centro para evitar el caos circulatorio. Los más impacientes optaron por el transporte público, o simplemente por un agradable paseo hasta el segundo centro comercial de carácter urbano de Vizcaya. Sólo Bilbao disfruta de otro igual.
Arantza fue una de las que apostó por el metro para trasladarse a Portugalete. La parada central está a apenas 500 metros de Ballonti. «Venimos a ver cómo es y, sobre todo, a visitar tiendas poco habituales por aquí».
Ramón Cano fue más práctico. Su casa está a tiro de piedra del complejo y embarcó a su mujer y a su hijo para hacer la compra semanal. «Me viene fenómeno porque, aunque en Repélega hay algún 'híper' pequeño, aquí tengo de todo», se congratuló.
No fue el único residente en las inmediaciones que se acercó atraído por la novedad. Las aceras que separan la gran superficie del centro de la localidad, Sestao y Santurtzi, fueron invadidas por los viandantes. «Somos las primeras marujas que vienen a ver Ballonti», bromeaba Aurora al encontrarse con unas amigas nada más abrirse las puertas, casi diez minutos antes del horario oficial.
El tirón del karting
Endika y Natalia también se apresuraron a acceder a su interior, pero con un objetivo mucho más concreto. Esta pareja, él de Santurtzi y ella de Bilbao, es amante de los karts y vagaba como alma en pena frente a la persiana bajada de la pista de carreras. «Solemos ir a Santander a practicar y ahora va a ser genial tener esto tan cerca... si es que abre», se lamentaban ambos minutos antes de que un empleado les anunciase que, a partir de las cuatro de la tarde, podrían dar rienda suelta a su pasión. Con una sonrisa de oreja a oreja en la cara, le garantizaron que no faltarían a la cita.




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