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ÁLAVA
«El centro está imposible y la gente, muy quemada»
Repartidores, conductores, vecinos y comercios de Independencia temen las consecuencias de semipeatonalizarla
24.04.08 -

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«El centro está imposible y la gente, muy quemada»
PARKING. En medio año, se entrará desde Fueros. / B. CASTILLO
«El centro es un caos, está imposible, y la gente, cada vez más quemada». Las palabras de Mitxel Castro resumían ayer la preocupación y el malestar que han cundido entre conductores, repartidores, vecinos y comerciantes del entorno de la calle Independencia tras conocer la decisión del Gobierno vasco y el Ayuntamiento de vetarla al tráfico privado a final de año, cuando está previsto la entrada en funcionamiento del tranvía.

Pero no es tanto esta medida la que ha suscitado las críticas, sino su consecuencia directa: la habilitación de un carril en la calle Olaguíbel en sentido contrario al actual, que partirá desde el cruce con la calle La Paz para seguir por Fueros hasta la confluencia de Independencia con General Álava. Hasta esa esquina podrán llegar los vehículos de carga y descarga, mientras que los usuarios del parking de Dendaraba se adentrarán unos pocos metros en Independencia a través de un vial para llegar a la entrada del estacionamiento.

«Eso es un despropósito que sólo causará problemas. Habrá que quitar uno de los tres carriles de Olaguíbel, coordinar bien semáforos para evitar algún accidente... ¿y seguro que no quitarán plazas de aparcamiento?», cuestionaba Victoria González tras aparcar en Dendaraba. Tampoco Esther era muy partidaria: «Los cambios en el tráfico siempre son malos, ¿por qué no lo dejan como están? Luego habrá atascos y más problemas»».

Un temor que también embarga a los comerciantes del complejo comercial, cuyo presidente, Gaspar Alonso, se muestra reacio a ese cambio en el tráfico. «Cuando se toman decisiones, hay que pensar en las incidencias a corto, medio y largo plazo, pero si algo funciona, no hay que cambiarlo», advierte. «Ahora mismo, lo único que tenemos es preocupación e incertidumbre a ver qué ocurre», añade.

Repartidores como Castro lo tienen muy claro. «Esto es un caos y va a peor. Hacer un reparto nos cuesta el doble de tiempo, no sólo por el tráfico, sino porque tienes que recorrer media calle para llevar las cajas. Son varios viajes y los que tenemos esta ruta estamos hartos. Yo me estoy planteando dejarlo o que me cambien de zona», cuenta convencido.

Prioridad vecinal

Precisamente la carga y descarga es los que más preocupa a las dependientas de una zapatería de la calle. «No podemos hacer viajes con la mercancía de un lado a otro. En el Ayuntamiento hacen muchos dibujos pero no se paran a pensar en cómo afecta a la gente». Pero Miguel Ángel Ruiz, del bar Bujanda, recuerda que «desde hace años aquí no se puede descargar. Había dos alternativas y ésta era la que queríamos».

Por su parte, María Jesús Galdós, portavoz de los vecinos de la calle, solicitó que los residentes «tengamos prioridad para pasar, si tengo que aparcar debajo de casa para algo urgente, ¿qué ocurrirá?». Y mostró su desagrado por que una calle «tan estrecha soporte el paso del tranvía en dos direcciones».

Claro que también hay voces más optimistas, como la de Inmaculada Ruiz, de la tienda de ropa Ella's, para quien la semipeatonalización le parece «una gozada, hay que cambiar el chip de ir al centro con el coche». Al igual que Carmen Fernández de Larrinoa, partidaria de que «para el comercio, peatonalizar viene muy bien».
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