
¿El motivo? El robo -el segundo en apenas siete meses- de «varias» láminas de bronce que sufrió la empresa constructora el martes «por la noche» en una nave industrial de Gamarra donde se almacenan. Este metal es una pieza clave en el proyecto, puesto que con él se han de revestir tanto las fachadas del edificio como del patio interior. Muchas de estas placas de bronce lucen ya en las paredes exteriores del inmueble que se levanta con retraso en la almendara medieval. Pero en total han de cubrirse 6.000 metros cuadrados de fachada que, de momento, deberán esperar otra remesa.
Según confirmaron a EL CORREO fuentes de la Diputación alavesa, el robo pudo llevarse a cabo por un «fallo de la empresa de seguridad» contratada por la firma constructora, la UTE Dragados-Lagunketa. «En el momento del asalto -detallaron los mismos medios- el vigilante de seguridad estaba ausente y por eso los ladrones pudieron llevarse el material». Los desconocidos utilizaron una furgoneta, que aparcaron en una calle cercana a la nave, donde cargaron las placas.
La Diputación confirmó que la compañía de seguridad «responsable» del suceso fue «despedida ayer de inmediato y sustituida por otra». Por su parte, la Ertzaintza ha abierto una investigación para tratar de esclarecer los hechos.
Continuos retrasos
A la espera de valorar las pérdidas, el Gabinete Agirre eludió concretar si este nuevo revés podría demorar una vez más la apertura del futuro museo. Fue a mediados de octubre cuando la Diputación anunció el penúltimo retraso en la entrega de los trabajos, sin mencionar entonces el primer robo del bronce, ocurrido en septiembre.
Entonces, se fijó en diciembre el remate de las obras, un pequeño contratiempo que se explicó por las filtraciones aparecidas en el edificio y la demora del inicio de la remodelación del museo de Naipes, que compartirá accesos con el de Arqueología.
La firma adjudicataria debería haber terminado el proyecto el pasado 31 de marzo. Sin embargo, hace apenas una semana la Diputación admitió que, en el mejor de los casos, el centro no podrá abrir sus puertas antes de fin de año. Este aplazamiento le ha valido, por ahora, una sanción de 112.000 euros, lo que corresponde al 1,5% del presupuesto global del proyecto, según el pliego de condiciones.
Un nuevo retraso en la puesta en marcha del museo supondría el enésimo tropiezo para un proyecto que lastra un serial de complicaciones desde su inicios. El momento álgido lo vivió en marzo de 2006, cuando la Diputación rescindió el primer contrato de obra firmado con Comsa por continuos incumplimientos. Tras varios meses de parón, en febrero de 2007 la UTE Dragados-Lagunketa retomó los trabajos.





