
LAS CLAVES
El malestar de los residentes se traduce en quejas respecto a aspectos concretos de la obra, como la mala accesibilidad de las escaleras construidas frente al ascensor o la incomodidad de la rampa recién asfaltada. Incluso alguno de ellos apuntó que «no cumplen la normativa» y otros señalaron que «la rampa era más cómoda antes de asfaltarla porque no tenía un pavimento tan irregular».
La discusión tuvo, en varias ocasiones, según el alcalde, «un carácter técnico, por eso quiero contrastar esos detalles con los especialistas», aseguró Menoyo. Respecto a las quejas de algunos asistentes respecto a los contadores de gas y agua, Kike Santamaría precisó que «hay vecinos que critican que los contadores se hayan puesto en unos armarios a pie de calle y no se hayan protegido metiéndolos más cerca de las casas. De hecho, los coches ya ha tirado alguno de esos armarios». Por su parte, Menoyo, insistió en que «son trabajos que ha realizado una empresa y están certificados. No tengo noticia de que haya problemas en ese sentido porque la seguridad está avalada».
Aparcamiento pendiente
Menoyo recordó que la obra de Larraño tiene pendiente la construcción de un aparcamiento en la calle José Mardones, además de otros remates y detalles que han ido reclamando los vecinos de Larraño durante la ejecución de las obras. Kike Santamaría, por su parte, apuntó que «creemos que el Ayuntamiento debe destinar más personal y recursos». Los residentes han iniciado una campaña de recogida de firmas y están dispuestos a mantener sus protestas.
Las obras de Larraño han supuesto una inversión de 1,3 millones de euros y han servido para renovar completamente todos los suministros públicos, de agua, luz, gas y saneamiento. También se ha instalado la canalización para implantar la recogida neumática de basuras y se ha rematado con un nuevo pavimento.





