La iniciativa responde a un viejo interés del Consistorio encartado, que ya quiso recuperar las visitas a la mina el pasado año. Sin embargo, el breve periodo de apertura que se mantuvo en 2006 provocó daños en algunas de sus salas, por lo que el yacimiento fue cerrado como medida de precaución durante un periodo indefinido, hasta acondicionar y poner en seguridad las galerías.
En aquel momento el proyecto quedó en suspenso por la falta de fondos, ya que el coste de las obras estaba estimado en medio millón de euros. Pero la subvención de 250.000 euros por parte del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) a finales de 2007 y el anuncio, esta misma semana, de otros 240.000 euros de ayuda a cargo del departamento foral de Medio Ambiente han permitido recuperarlo.
«Contamos con dos proyectos para acometer la puesta en seguridad de la mina, uno del Ente Vasco de Energía (EVE) y otro realizado por una empresa madrileña», señaló la edil de Cultura, Garbiñe Aja. El pliego de condiciones para adjudicar los trabajos se redactará de inmediato para sacarlo a concurso el próximo mes. «Primero queremos mantener una reunión con el EVE, ya que ellos cuentan con experiencia en este tipo de obras», adelantó la concejal.
La puesta en valor del yacimiento subterráneo consistirá en el acondicionamiento de sus galerías y, sobre todo, en la iluminación de las salas. Sin embargo, las obras no se centrarán en el subsuelo. El proyecto de recuperación de la mina incluye la regeneración de su entorno, que en los últimos años ha sido utilizado como una escombrera. Por otro lado, la antigua fragua al servicio del yacimiento será remodelada para acoger la propia taquilla de la atracción turística.
Cierres puntuales
Una vez finalizadas las obras, la mina Ángela se sumará al resto de reclamos turísticos del valle encartado. Lo hará en un horario similar al de sus vecinas cuevas de Pozalagua, con las que también compartirá periodos de cierre al público a fin de garantizar su conservación.
La explotación acogió las excavaciones de una empresa alemana en los años 40. Entonces se extrajo de ella blenda, galena y fluorita. La firma germana la mantuvo en activo durante 14 años, hasta que en 1965 pasó a manos de la compañía asturiana Ceminsa. Su cierre se produjo en 1977.





