La memoria presentada ayer revela que los forenses realizaron un total de 1.024 autopsias el año pasado, de las cuales la mitad fueron muertes naturales. «Este dato -subrayó el consejero de Justicia- obliga a abrir una reflexión con los servicios sanitarios para evitar la judicialización de las muertes naturales siempre que exista otra forma para descartar que se trata de una muerte violenta». A juicio de Joseba Azkarraga, «dicha judicialización no hace sino añadir una mayor penosidad a los familiares de la persona fallecida».
Los forenses también detallaron que las autopsias realizadas a los cadáveres de los 63 conductores fallecidos confirmaron que diez de ellos conducían tras haber bebido alcohol y que nueve habían tomado drogas o psicofármacos. No obstante, la memoria revela que «se han reducido las muertes traumáticas por accidente de tráfico en un 33% en los últimos años».







