
De hecho, Gas Natural tiene previsto entregar en las próximas semanas el estudio ambiental y el anteproyecto para que puedan ser sometidos a exposición pública en el municipio de la localidad alavesa. Se abrirá entonces un periodo de alegaciones y de forma paralela tanto los gobiernos central como vasco deberán dar el plácet definitivo a la instalación de la planta. «Es posible que dentro de un año por estas fechas se puedan empezar las obras en Lantarón», reconoció ayer Guillermo Aisa, portavoz de Gas Natural, durante una visita a la planta riojana de Arrúbal, de características similares a las que se prevé levantar en la localidad alavesa.
La central térmica de ciclo combinado -quema gas natural para producir electricidad y sus residuos son utilizados para generar más energía- supondrá una inversión de más de 400 millones de euros y cada uno de sus dos ciclos producirá 400 megavatios (MW) a la hora. «No se puede estimar qué demanda cubrirá, pero la de Arrúbal, que es igual a la que se prevé en Lantarón, genera más electricidad en La Rioja de la que se demanda. En Álava creo que ocurrirá lo mismo», señaló.
Las previsiones de Gas Natural apuntan a que las obras de construcción de la central, previstas durante tres años, darán trabajo a cerca de mil personas. Luego, serán poco más de una treintena las que se dediquen a las tareas de mantenimiento debido al alto índice de automatización de las instalaciones.
Las emisiones de CO2 se reducen, en palabras de Alberto Martínez, director de la central de Arrúbal, inaugurada en 2004, «en un 60%» con respecto a las térmicas convencionales que queman carbón o fuel. «Son un 70% menores en lo que respecta a las emisiones de óxido de nitrógeno y nulas en cuanto a las partículas que se desprenden de los combustibles empleados», explicó.
El proyecto de Gas Natural para Lantarón, un municipio de mil habitantes, cuenta con la 'bendición' de la Diputación y el Gobierno vasco, un plan que Lakua considera estratégico en su política por conseguir la independencia energética. De hecho, estas dos instituciones firmaron un convenio de colaboración en noviembre pasado con el Ayuntamiento de Lantarón, gobernado por el PNV. Tanto los nacionalistas -cuentan con cuatro concejales- como los dos ediles del PP están a favor de la planta. La oposición llega de un independiente de izquierdas.
Detractores
Sin embargo, la central térmica de ciclo combinado también cuanta con detractores entre grupos sociales y ecologistas, así como de habitantes de la zona. Muchos de ellos ya manifestaron sus quejas durante el periodo de información del proyecto a las doce juntas administrativas del municipio a cargo de Gas Natural.
Además, en diciembre se creó una plataforma denominada 'Térmicas No' en contra de la planta, que ya ha realizado diversas movilizaciones. En una ocasión, incluso, sus miembros intentaron encerrarse en el Ayuntamiento de Lantarón.





