
Gurpegui era ayer un hombre feliz ante la perspectiva de volver a ejercer su profesión y dejar atrás, como un paréntesis aciago de su vida, los dos años que ha estado suspendido y sin licencia federativa. «He pagado dos años por una cosa que no he hecho, pero ya me he quitado ese lastre. Sólo quiero disfrutar del fútbol y comenzar una nueva etapa de muchos años», dijo el gladiador de Andosilla, que será titular el próximo domingo en el Santiago Bernabéu. Gurpegui reconoció que para él fue «una sorpresa» que Caparrós anunciase su presencia en el once titular frente al Real Madrid con tanta antelación. «Él me había pasado un vídeo del Madrid, pero no me dijo nada. Fue el domingo, después de la rueda de prensa, cuando me llamó y me dijo lo que había dicho», recordó.
A nadie se le escapa que una de las razones por las cuales Carlos Gurpegui se ha ganado el corazón de la hinchada ha sido la actitud ejemplar con la que ha soportado su condena y ha seguido trabajando día a día en Lezama. Gracias a este esfuerzo, el navarro se encuentra en un estado físico calcado al de hace dos años. Cuando ayer se le preguntó cuál había sido el secreto para que, tras una ausencia tan prolongada, esté ya listo para jugar, el centrocampista pronunció una frase redonda, de las más atinadas que se ha escuchado nunca a un jugador rojiblanco.
Como para grabarla en mármol y colocarla a la entrada de las instalaciones del club, vamos. «Soy jugador del Athletic y con ello asumo un compromiso y una forma de ser, y eso me obliga a venir todos los días a Lezama a entrenar como si fuera a jugar el domingo», sentenció.
A Gurpegui, que reconoció que, de haber podido elegir, le hubiese gustado regresar al fútbol en San Mamés, le corroe alguna que otra incertidumbre de cara a su segundo debut como rojiblanco. Él ya no es aquel chaval tímido al que Jupp Heynckes hizo debutar en Villarreal como media punta y, a modo de bautismo, vio cómo el Athletic recibía una tunda de cinco goles sólo en la primera parte. Ha madurado y sabe muy bien lo que puede ofrecer como futbolista. Pero aún así duda sobre cuál será su respuesta en la competición. Y es que hace unos días, en Portugalete, pudo recordar lo mucho que exige un partido de fútbol, incluso un simple amistoso.
«La verdad es que no sé cómo voy a responder. Lo que voy a hacer es darlo todo hasta que el cuerpo aguante. A nivel personal, estoy nervioso porque hace mucho tiempo desde el último partido. Necesito centrarme», aseguró el de Andosilla, al que no le preocupa el recibimiento que pueda tener en el Bernabéu. «Para una parte de la grada mi presencia será indiferente y para otra no tanto. Pero no pienso en ello. Pienso en el equipo y estoy convencido de que el Athletic va a dar la cara. Que el Madrid celebre el título otra semana».
Otro posible positivo
En lo que no quiere pensar Carlos Gurpegui es en la posibilidad de dar otro positivo; una posibilidad inquietante pero real si la causa de su positivo, como se defendió siempre desde los servicios médicos del club, fue una producción endógena de 19 norandrosterona por encima de lo normal. «Es algo en lo que no quiero pensar. Sé que tendré que pasar controles, pero hasta que llegue ese día no voy a pensar en ello».





