
Según relataron testigos presenciales, en el momento en que se produjeron los hechos, en el interior de la oficina había cuatro clientes, además de la plantilla de la entidad, sin que en ningún momento se produjesen escenas de pánico. Fue, aseguran las fuentes consultadas por este medio, un asalto «rápido» en el que, no obstante, se produjeron anécdotas especialmente curiosas, según relataron personas que presenciaron los hechos.
Al salir apresurados de Ibercaja los dos atracadores (ambos mostraron sendas pistolas sin que se tuviese constancia de su autenticidad), uno de ellos derribó a una pequeña que paseaba por la acera con su madre. Ésta les increpó y vio cómo se introducían en una furgoneta de color rojo que les esperaba en el exterior.
Se trata de un vehículo que fue localizado, horas más tarde, por agentes de la Policía Local de Haro. Una Wolkswagen 'Caddy', matrícula 9400 DJJ, que fue abandonada en la calle Cantarranas donde, según los testimonios recogidos, los tres autores del atraco tomaron otro vehículo, al parecer de color verde. Se supone que el primero había sido robado previamente.
Malestar de la Policía
Curiosamente, la intervención de la Jefatura jarrera se produjo de forma independiente a la investigación llevada a cabo, tras la denuncia del atraco, por efectivos de la Guardia Civil, y gracias a la colaboración ciudadana y a las informaciones que los agentes recabaron a través de «fuentes no oficiales».
Se trata de un apunte duramente cuestionado por miembros de la Policía Local que lamentaron no haber sido advertidos del suceso para colaborar en el diseño de un operativo de búsqueda, a pesar de la existencia de protocolos de colaboración que establecen la transmisión de información entre los diferentes cuerpos de seguridad de la ciudad para mejorar el servicio que prestan a los ciudadanos.





