
Velázquez, que ayer tomó formalmente las riendas de los dos cuerpos en sendos actos de presentación, subrayó en su primera alocución su voluntad de que este nuevo plan de protección sea los «más consensuado posible». Esta estrategia nacional, explicó hace dos semanas el presidente, servirá para «definir objetivos, señalar prioridades, cuantificar dotaciones, asegurar colaboración y planificar los esfuerzos organizativos y presupuestarios».
En la sede central de la Guardia Civil y en presencia de los ministros Carme Chacón y Alfredo Pérez Rubalcaba, el mando único explicó que la estrategia que plantea el Ejecutivo socialista se sustenta en cuatro pilares: combatir el terrorismo, la lucha contra el crimen organizado, el «perfeccionamiento de los mecanismos» contra la inmigración clandestina y la mejora de las infraestructuras.
Francisco Javier Velázquez hizo también un guiño a los 140.000 trabajadores que dirige desde la pasada semana y destacó su «firme propósito» de mejorar progresivamente las retribuciones de los policías y de los guardia civiles, contando con la colaboración de las «organizaciones representativas», en alusión a los sindicatos policiales y a las asociaciones laborales de la Guardia Civil. Las centrales reclaman históricamente la igualación de sus sueldos a los de las policías locales y autonómicas.
Peor acogidas por las asociaciones profesionales de la Benemérita fueron las alabanzas que el mando único hizo del nuevo Estatuto de Derechos y Deberes de los guardia civiles, que regula las actividades de estos colectivos. Velázquez aseguró que esa norma «reafirma el carácter militar» del instituto armado. También Chacón y Pérez Rubalcaba insistieron en sus discursos en este polémico aspecto.
Rubalcaba, además, alabó «el perfil óptimo» de Velázquez, «una persona de la Casa» que cuenta con una «amplia experiencia en gestión y en las Administraciones Públicas».







