
El guarda Asier Aurrekoetxea, de 37 años de edad, pasó un buen susto, aunque las heridas recibidas en la cabeza y en el cuello no revistieron finalmente gravedad. «Hacia las 3.20 horas llegaron cuatro jóvenes, al parecer ebrios, que empezaron a golpear las puertas y a montar bronca», explicó ayer a EL CORREO Gorka, un joven compañero de Asier en la empresa Prosegur, que cubría el turno de mañana en el mismo lugar. «Asier les salió al paso y comenzaron a agredirle. Intentaron penetrar a la fuerza en la sala, y le golpearon con las manos pero también con un extintor», detalla.
Los asaltantes consiguieron acceder a la carpa y causaron diversos destrozos en dos pantallas de plasma y en uno de los accesos. Una de las puertas acristaldas estaba ayer en el suelo hecha añicos y en la moqueta del recinto se veían algunos rastros de sangre, que salpicaban también a un par de paneles de la exposición.
Un compañero, libre de servicio, pasaba por la plaza y se percató del alboroto. Bajó a echar una mano a Asier y se enfrentó a los agresores. La confusión del momento propició, al parecer, que recibiera también algún golpe por parte del vigilante, que no le distinguió en los primeros instantes. Al final, los vándalos trataron de huir, pero fueron retenidos por policías municipales y ertzainas que se habían desplazado al recinto. Agentes de la Policía autonóma les identificaron, aunque no llegaron a detenerles, pese a incoar las oportunas diligencias.
Reapertura mañana
El vigilante agredido acudió por su propio pie al hospital Santiago, donde fue curado de sus heridas, calificadas como leves. El joven regresó luego a la carpa, en donde pudo completar su jornada habitual.
Los organizadores de la muestra -que lleva por título 'Hablemos de drogas'- se vieron obligados a cerrar de forma temporal la carpa, y aplazar algunas visitas organizadas, y ya programadas para ayer. Tampoco hoy podrá abrir sus puertas, pero La Caixa ha anunciado su reapertura mañana domingo, una vez subsanados todos los desperfectos.





