
BILBAO ATHLETIC 2 - LEMONA 0
Los presagios para el filial eran poco halagüeños. En las dos citas anteriores en San Mamés, los 'cachorros' habían perdido con el Barakaldo y empatado con el Sestao. Pero ayer no podían dejar escapar ni un punto. Tenían que ganar. E intentar hacerlo dejando de lado cualquier suspicacia.
El Bilbao Athletic está con la soga al cuello por deméritos tan flagrantes como llevar sin vencer como local desde el 4 de noviembre del pasado año. Ayer, por fin, esta racha tan negativa se cortó. Y eso que la salida de los rojiblancos fue bastante fría a pesar de todo lo que estaba en juego para su continuidad en la Segunda B. El choque de San Mamés era soso. Los de Kike Liñero sólo se acercaban con disparos lejanos y muy desviados hasta que una jugada a balón parado les dio la vida. Aimar Cid sacó una falta desde la izquierda. Lanzó a centrar. Adrien Goñi amagó el cabezazo y el esférico terminó en la portería de Ingenieros. Los bilbaínos respiraron y se marcharon al descanso mucho más tranquilos.
6.000 espectadores
Del Lemona apenas si existieron noticias en ataque. Actuar en San Mamés debe motivar a cualquiera, pero los visitantes no encontraron la forma de llevar los nervios al público que casi llenó la Preferencia Lateral y la Tribuna Principal (6.000 espectadores). Aun así, los cementeros estaban a tiro para empatar en alguna jugada aislada. Por eso, un certero cabezazo de Adrien Goñi a un cuarto de hora del final alivió a los locales. La ansiada victoria estaba en su poder. Luego, un rifi rafe entre jugadores de uno y otro equipo pareció dar a entender que de arreglos nada de nada. Lejos de malas ideas, queda la inyección anímica para que los bilbaínos se crezcan en los tres partidos que faltan.








