
Esta notable diferencia responde al incumplimiento por parte de los barcos de este último territorio de las cuotas fijadas con el fin de garantizar el precio del producto. La Interfederativa de Cofradías de Pescadores del Cantábrico acordó limitar la pesca en 1.500 kilos por hombre y día para los buques de cerco y arrastre y en 1.000 kilos para los de anzuelo. El «desmarque» de la flota guipuzcoana, integrada básicamente por pesqueros de Getaria, Orio y Hondarribia, provocó un profundo malestar en el resto de los pescadores, que a mediados de campaña decidieron expulsarles de la interfederativa. El resto de arrantzales del Cantábrico les responsabilizó del progresivo descenso de la cotización media del verdel, que bajó de 60 a 20 céntimos el kilo en menos de una semana.
Durante la campaña, sin embargo, el precio rondó los 30 céntimos en los muelles guipuzcoanos, mientras que en los vizcaínos alcanzó los 90 alguna jornada. El enfrentamiento vivió su punto más elevado a primeros de este mes, cuando la autoridad portuaria de Gijón prohibió a 24 buques guipuzcoanos la venta de 250.000 kilos de verdel capturados en su costa. El resto de arrantzales respaldó la medida en defensa de una especie cada vez más importante para el sector ante el incierto futuro de la anchoa.







