REACCIONES
VÍDEO
El propio Gobierno se vio forzado a reconocer que la evolución «no es favorable», aunque se escudó en que se trata de un resultado coherente con el frenazo de la actividad y el carácter «estacional» de los datos del periodo.
El sondeo confirma que la creciente debilidad del mercado laboral tiene su origen, a primera vista, en el estallido de la burbuja del ladrillo. Ello propició que la construcción perdiera el 2,7% de su empleo -73.200 puestos de trabajo- entre enero y marzo y que el sector servicios se resintiera también, con 77.500 ocupaciones menos (0,57%).
Uno de los escasos datos optimistas del primer trimestre -que suele ser el más débil del año en el comportamiento de la ocupación- es el aportado por la industria, que incrementó en 59.400 personas su población ocupada (1,8%). También el sector primario mejoró, aunque su comportamiento es habitualmente cíclico.
Pese a que el ajuste ha llegado al mercado de trabajo, éste presenta aún una situación sólida, fruto de los pasos de gigante dados en los últimos ejercicios. Así, la cifra de empleos se mantiene por encima de los 20,4 millones -333.000 más que hace doce meses, aunque ese saldo positivo mantiene una clara línea descendente- y la población activa sigue creciendo con fuerza gracias a la aportación de los inmigrantes. De las 651.000 personas que ha aumentado en un año, más de medio millón -519.000- son extranjeras.
Inmigrantes
La pérdida de empleo se produjo casi exclusivamente entre los varones, aunque el paro creció también entre las mujeres de manera significativa. Los que se han 'salvado' en esta ocasión son los inmigrantes que, pese al retroceso general de la ocupación, vieron incrementar la cifra de personas con trabajo. Sin embargo, los 54.000 puestos generados en este colectivo no fueron suficientes para absorber la incorporación dal mercado laboral, por lo que el paro creció en 97.000 personas. Su tasa de desempleo es del 14,6%, frente al 8,7% de los autóctonos.
El secretario de Estado de Economía, David Vegara, se encargó ayer de destacar otro elemento positivo de la EPA del primer trimestre. Se trata del aumento de la contratación indefinida, que ha permitido reducir la tasa de temporalidad hasta el 30,2%, casi dos puntos menos que hace un año y la menor desde 1990. Un hecho que, en su opinión, demuestra la «calidad» del empleo creado, de acuerdo con los objetivos pactados en la mesa del diálogo social.
Vegara reconoció además que la desaceleración económica es más intensa de lo previsto, pero aseguró que «no es incompatible» con la creación de empleo.
En el lado negativo del balance correspondiente a los tres primeros meses del año se encuentra la situación de las familias. Los hogares con todos sus miembros en paro crecieron en casi 71.000, hasta alcanzar la cifra de 512.000, mientras que, de forma paralela, los que tienen a todos sus componentes ocupados bajaron en casi 92.000, hasta quedarse en 10.603.









