
Este fue uno de los acuerdos adoptados por la Junta Local de Seguridad en su reunión de ayer, encuentro al que asistieron -entre otros- el alcalde de Logroño, Tomás Santos, y el delegado del Gobierno, José Antonio Ulecia, además del representante de la Asociación de Bares de Laurel, Andrés Fernández.
Fue precisamente éste quien trasladó a la Junta una exposición detallada de los daños que está ocasionando al sector el comportamiento de algunos grupos, que cada vez con mayor frecuencia eligen Logroño -y cómo no Laurel para despedir la soltería.
Pues bien, tanto Santos como Ulecia se mostraron plenamente receptivos a la problemática denunciada por los titulares de los bares de Laurel y expresaron su respaldo a la Asociación de Bares para conseguir que tanto esta calle como el Casco Antiguo mantengan sus características de «zona de disfrute, de convivencia pacífica y dentro de unas normas que permitan a cualquier ciudadano disfrutar de este ambiente de Logroño».
Un ambiente que «en algunas ocasiones se está perdiendo» y que «debemos intentar corregir justo ahora que está incipientemente pervirtiéndose», sentenció Ulecia.
Desde las siete
Con la presencia policial en la calle Laurel durante el fin de semana, señaló el delegado del Gobierno, se trata de mantener «la convivencia, el ambiente, la norma, la afabilidad y la posibilidad de disfrute tanto en esta zona como en Logroño». Y la gente, agregó, tiene que ver a la Policía Nacional y a la Policía Local uniformada en esta zona como algo «natural».
La idea, terció el alcalde Tomás Santos, es que las patrullas se dejen ver por Laurel y las inmediaciones desde el mismo momento en que comienza el goteo de gente. «No se ha concretado el horario, pero podría ser en torno a las siete de la tarde. En cuanto a la retirada, se haría coincidir con el cierre de los bares y de los restaurantes», indicó.
La decisión adoptada por ambas Administraciones ha sido excelentemente recibida por los propietarios de bares de la calle Laurel, cuyo portavoz y representante, Andrés Fernández, expresaba ayer su agradecimiento a las autoridades, al haber tomado cartas en el asunto de una manera tan «rápida».
Fernández confía que la simple presencia de agentes en las inmediaciones sea suficiente para disuadir a quienes vengan un poco desmandados, aunque tampoco está de más ver a la Policía en Laurel porque da «cierta seguridad».
El portavoz de la Asociación de Bares de Laurel volverá a reunirse la semana que viene y dentro de quince días con Ulecia y Santos, para «hacer una evaluación de cómo han ido las cosas y ajustarlo todo para que comerciantes, hosteleros y ciudadanos estemos tranquilos».





