El propio mandatario conservador pareció que se quitaba un peso de encima con la medida china, que tildó de «excelente noticia». «Ahora hace falta que empiece el diálogo, que las cosas puedan progresar y la situación se apacigüe en Tíbet», agregó Sarkozy, que reivindicó la movilización francesa para «facilitar las condiciones» de la reanudación del diálogo.
Y eso que los intereses galos han sufrido en carne propia el apoyo del Gobierno de París a la población tibetana. Sin ir más lejos, la cadena de hipermercados Carrefour ha visto cómo era boicoteada en el gigante asiático, donde tiene una gran presencia.
Un bloqueo que todavía persiste y que ha puesto en guardia a la multinacional. En este sentido, la filial china de Carrefour manifestó ayer que cancelará sus promociones previstas para el Primero de Mayo. Con esta medida se pretende evitar que sus acciones publicitarias y promocionales, planeadas en principio para varios días, despierten nuevos rencores en los internautas chinos que han convocado protestas contra la firma gala para esa jornada de festividad nacional.
Mientras, adeptos chinos y nipones del movimiento Falungong -prohibido por el régimen comunista- recibieron ayer en el centro de Japón con protestas y abucheos la llegada de la antorcha olímpica, que procedía de la capital australiana. El recorrido por el archipiélago se iniciará hoy en Nagano entre fuertes medidas de seguridad.







