Lo ocurrido en este segundo caso no contribuye a aliviar la «preocupación» que algunos dirigentes de la formación que encabeza Javier Madrazo reconocen sentir por el efecto de este tipo de hechos en la opinión pública y en sus potenciales votantes. Frente a ello, asumen que sólo pueden esperar a que cese el chaparrón, dado que los estatutos de EB impiden que los órganos de dirección impongan a los concejales su criterio favorable a apartar a ANV del poder municipal. El portavoz de la presidencia, Mikel Arana, insistió ayer en que en la asamblea general que EB celebrará el 31 de mayo y el 1 de junio -cónclave que renovará la dirección y dirimirá el debate interno por el retroceso electoral de la coalición- se presentará una propuesta para modificar el reglamento de la organización.
Los estatutos actuales otorgan a las asambleas locales de EB plena capacidad de decisión sobre la formación de los gobiernos municipales, y la mayoría que sostiene a Madrazo planteará que los posicionamientos en cuestiones de calado supramunicipal, como entiende que es el caso de estas impugnaciones, se deleguen en los máximos órganos de dirección. Se apruebe o no esa variación, la cuestión de las mociones de censura está al margen del debate abierto por el sector crítico que, en breve, presentará una candidatura alternativa al actual coordinador general. «Este tema no divide a la organización ni forma parte del debate asambleario», indicó ayer uno de sus representantes.
El sentimiento de inquietud que se percibe en EB se agudiza en la organización federal, inmersa en una profunda crisis. Con enormes dificultades para explicar a sus militantes la postura de los concejales vascos, el coordinador general de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, optó por decir ayer que los ediles «se han situado objetivamente fuera de IU» y les acusó de tener «la sensibilidad de una almeja, es decir, que no tienen sensibilidad».
El líder de la coalición admitió que el rechazo de la impugnación «es un fracaso de las fuerzas políticas democráticas en su lucha contra el terrorismo y también en el liderazgo ético». En un sentido idéntico se pronunció la portavoz institucional de IU, Rosa Aguilar, quien precisó que en este partido «sobra quien no es capaz de corresponsabilizarse con una política tan importante como es la antiterrorista».
El segundo capítulo de esta historia tuvo una única protagonista, la edil Beatriz Fernandino, quien se abstuvo ayer en la reunión de la Junta de Portavoces de Hernani. En esta ocasión, los grupos municipales de EA y el PP modificaron el criterio que habían mantenido la víspera en Mondragón, y sus concejales -dos de la formación nacionalista y uno popular- sumaron sus fuerzas a la causa de la 'moción ética'.
En cumplimiento del acuerdo alcanzado hace un par de semanas por las direcciones del PSE y el PNV, la iniciativa, presentada por los tres corporativos socialistas y los dos jeltzales, exigía la dimisión de los ediles que no condenen la violencia. Los ocho votos favorables empataron con otros tantos de ANV, con lo que la abstención de la representante de EB propició que decidiera el voto de calidad de la alcaldesa, Marian Beitialarrangoitia.
Así como los argumentos de los concejales de Mondragón fueron públicos -al debatirse la moción en un pleno- las juntas de portavoces se celebran a puerta cerrada. Tras la reunión, Fernandino abandonó la Casa Consistorial sin hacer declaraciones a los periodistas.
Hace cuatro años, EB denunció una campaña de acoso contra esta concejal de Hernani, localidad con implantación mayoritaria de la izquierda radical. Según la información aportada entonces, su nombre fue impreso en pegatinas, carteles y camisas en las que se la tachaba de «ladrona». Con la ilegalización de Batasuna, la izquierda abertzale no había podido concurrir a las elecciones municipales, y sectores violentos se sirvieron de la amenaza para reclamar los cargos que consideraban usurpados.
Acuerdos previos
El portavoz de la presidencia de EB, que atendió a los periodistas en Bilbao antes de la votación de Hernani, insistió ayer en que este tipo de mociones «sólo deberían presentarse en aquellos municipios donde previamente se haya alcanzando un acuerdo entre todas las formaciones políticas» porque, de lo contrario, «sólo alimentamos el protagonismo de ANV y frustramos las expectativas de una ciudadanía comprometida con la paz».
Arana recordó que en Mondragón también se abstuvieron EA y el PP y que en Villaba, «Nafarroa Bai, donde se integra el PNV, también se abstuvo». «Es evidente que en cada municipio, cada grupo votará en función de su propia realidad y que cada municipio tiene su propia idiosincrasia», sentenció.










