
El primer edil bilbaíno realizó estas declaraciones durante la recepción en el salón árabe del Consistorio del comité ejecutivo de ETNO, una de las principales asociaciones de telecomunicaciones, que engloba a 41 compañías de toda Europa. Los socialistas, por el contrario, optaron por no hacer, «por ahora», ningún comentario al respecto.
El cruce de acusaciones que se vivió el jueves en la sesión plenaria no fue sino la punta del iceberg de un 'rifi-rafe' que el primer edil y el portavoz socialista, Txema Oleaga, mantienen desde tiempo atrás. El proyecto de Zorrozaurre y el atropello mortal de Basurto fueron los detonantes que elevaron aún más el choque dialéctico entre ambos.
La tensión fue máxima. Azkuna calificó a Oleaga como «el manipulador más grande que he conocido nunca en este Ayuntamiento» e incluso llegó a acusar a los socialistas de querer echar «baldes de sangre» y «horadar la credibilidad del gobierno municipal», cuando tanto esta formación como el PP reclamaron al alcalde que depurara responsabilidades en el seno de su gabinete por haber sido incapaces de colocar un semáforo en Basurto. El PSE denunció que las palabras de Azkuna «son de una gravedad extrema» y exigió entonces una «inmediata rectificación». De no producirse, anunciaron que rechazarían «cualquier fórmula de colaboración» para el futuro. La contienda tuvo lugar un día después de que el diputado general, José Luis Bilbao, defendiera un gran acuerdo transversal PNV-PSE. El propio Azkuna declaró entonces compartir «un 95%» del discurso de su compañero de partido.




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