
El trance fue especialmente duro para las tres hijas de Ziarrusta, que no abandonaron el primer asiento del salón de plenos en ningún momento, y sus compañeros del PNV en la Corporación, arropados permanentemente por la ex-alcaldesa y presidenta de la junta municipal jeltzale, Pilar Ardanza, técnicos del Ayuntamiento y concejales de ANV, PSE-EE, PP, Aralar y EB. A primera hora de la tarde llegó al velatorio el presidente del PNV, Iñigo Urkullu, quien, tras imponer la medalla de su partido al difunto, quiso destacar su vertiente de persona «absolutamente comprometida» que, tanto desde la alcaldía, como desde otros cargos internos o la militancia de base, «luchó con todas sus fuerzas para lograr un mejor pueblo de Durango y una mejor Euskadi para todos los ciudadanos».
Relevo
A preguntas de los periodistas, Urkullu eludió pronunciarse sobre el relevo de Ziarrusta, aunque sí dio a conocer que el nombramiento tendrá que realizarse en un pleno para el que, aunque pueden presentarse más candidatos, «entendemos que los restantes partidos tendrán en cuenta las circunstancias que estamos viviendo». El PNV gobierna en minoría con siete de los 21 concejales con que cuenta el Ayuntamiento.
Tampoco su homónimo vizcaíno, Andoni Ortuzar, quiso entrar en ese tipo de consideraciones. «Aún estamos velándole», atajó tras calificar a Ziarrusta como un «hombre de acción y pocas palabras» que, debido a su trayectoria en el Ayuntamiento y la Diputación, «lo ha sido todo para el partido y también para Durango». Pese a su apariencia «seria y distante», añadió el presidente del Bizkai Buru Batzar, «era una persona muy afable y familiar que siempre dio la cara y que hizo una labor muy importante en Durango. Una labor que no se puede perder en el tiempo porque se lo debemos a él».









