
El nuevo servicio contará con diez plazas para pacientes que ya no pueden vivir con sus familias y tampoco tienen sitio en las residencias tradicionales. «Es una necesidad que está ahí», afirmó el responsable foral. Se ubicará en la misma planta donde ya hay 36 personas atendidas en una unidad sociosanitaria, que se puso en marcha en febrero del año pasado.
La apertura de este nuevo recurso -para mayores convalecientes, que están en sus últimos días de vida o que padecen trastornos de conducta o enfermedades contagiosas- ha provocado protestas sindicales. El mes pasado, decenas de empleados se concentraron ante el Palacio foral para reclamar más medios humanos y materiales con los que afrontar la carga de trabajo. Aburto, que compareció en las Juntas Generales a petición del PP para dar explicaciones sobre este asunto, afirmó que en Leioa se ha reforzado el personal especializado -con un médico, un fisioterapeuta y dos ATS- y se han impartido cursos a los trabajadores. Además, «el ratio de personal por usuario es muy superior al que establece la normativa», añadió.
Las residencias Orue de Amorebieta y Aspaldiko, en Portugalete, también han abierto unidades sociosanitarias «sin ningún problema». Aunque atribuyó las protestas «al rechazo de personas muy concretas a cualquier cambio en sus quehaceres habituales», el diputado aseguró que «hay un proceso de negociación para conocer las demandas sindicales y mejorar servicios». Los grupos de la oposición pidieron una mayor implicación del Departamento de Sanidad en estas unidades. «Hay muchas personas que requieren una atención sanitaria más importante y caen en las residencias de Acción Social», afirmó el socialista Josu Montalbán.




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