LAS CLAVES
El edil socialista explica que Tuvisa ha aplazado la entrada en funcionamiento de este servicio -ya habitual en numerosas ciudades españolas y europeas- hasta tener la completa certeza de que funciona a la perfección. Esteban explica que la puesta en marcha de la tecnología GPRS, que se empleará también en las nuevas máquinas cobradoras, requiere de numerosas comprobaciones previas para garantizar «la máxima seguridad». «Se trata de tener la certeza de que nadie ajeno puede acceder a un novedoso sistema de comunicaciones por el que se van a transmitir datos tan privados como los de las propias tarjetas de los viajeros. Queremos primar la seguridad», insistió el concejal.
Tuvisa probará este programa informático en mayo de forma interna durante una o dos semanas. Después, realizará un ensayo en distintos autobuses. La previsión de Esteban es que «para el verano» se puedan utilizar ya las canceladoras ubicadas en el centro del autobús. Estas máquinas facilitarán la operación de pagar el transporte a personas de movilidad reducida o a quienes viajan con carritos de bebé.
El nuevo sistema de cobro será más sencillo que el vigente, ya que no será necesario introducir la tarjeta por ninguna ranura, sino que la lectura se realizará a través de un escáner. Una vez que funcionen las canceladoras, Tuvisa empezará con las pruebas de los paneles de información al usuario. Primero lo hará en sus propias dependencias y después en los urbanos, con el objetivo de que para final de año estén operativos.
La tecnología GPRS permitirá conocer en todo momento la situación de cada autobús en el conjunto de su línea. Una vez detectada su localización, el ordenador central de Tuvisa transmitirá la información disponible a cada panel y, sobre todo, concretará el tiempo que tardará el vehículo en llegar a cada punto.
El mismo sistema permitirá también dar cuenta de otras posibles incidencias que afecten al recorrido, como potenciales desvíos que sean consecuencia, por ejemplo, del corte de calles. Los primeros cincuenta paneles cubrirán sólo una sexta parte de las más de 300 marquesinas de la ciudad. La intención de Tuvisa es generalizar el servicio de forma progresiva.





