Ha sido una etapa bonita con dos nombres propios. Por un lado, cómo no, el ganador, Diego Milán y, por otro, Adrián Palomares. El segundo ha animado la etapa y los dos días de la vuelta, se ha escapado en todas las fugas que ha habido. Saliendo desde lejos, puntuando en los puertos... aunque no le ha llegado para ganar. La de ayer era una etapa muy dura que no ha dado el juego que esperábamos los aficionados, quizá porque la meta estaba demasiado lejos de los puertos, sobre todo la cima de Herrera. Pero también porque algún equipo con gente que está bien debería haber atacado más y desde más lejos. Somos conscientes de que es difícil y arriesgado, pero es lo bonito del ciclismo, atacar de lejos. Milán ha forzado, ha arriesgado y le han faltado 25 metros. Hay veces que salen y otras que no, es la grandeza del ciclismo. Los equipos deberían haber intentado dejar 'tocados' a los sprinters en el puerto de Herrera. Si pasan, que lo hagan con el menor de fuerzas posibles.
El resto de la etapa ha estado muy bien, de espectáculo, tiempo y organización. El líder lo es por el tiempómetro y hoy veremos a ver: si vemos lo mismo que ayer, llegará un grupo grande a Logroño, pero ojalá que no sea así, que haya más espectáculo. Debería haber batalla desde Nájera o Anguiano, Si llegan 10, mejor que 20, aunque cada uno debe jugar sus bazas. Sería una pena que subiendo todo lo que se puede subir en La Rioja, no gane un escalador; o un ciclista que suba bien, y que sea algo rápido. Una vuelta con tantos puertos, lo merece.