
LA JORNADA
Fue un choque tremendamente igualado, en el que el Naturhouse dio la cara en todo momento a pesar de no hacer un juego brillante y estar errático en acciones puntuales, especialmente cuando se estaba decidiendo el choque. Sin nada en juego y con 'tres y el del tambor' por las lesiones, los que tuvieron la papeleta de jugarse los cuartos con un equipo que mordía no rehuyeron en ningún momento.
Mojsovski salió como jefe de operaciones, con Amargant en la izquierda y Guardiola, brillantísimo, en la derecha. El lateral fue recibido con varias 'caricias' de un durísimo Marc García, pero se creció y machacó la red de Miras, siendo el mejor recurso del Naturhouse durante toda la primera parte. En el otra área era el pivote Iker Serrano el que sumaba goles para el Almería, sin que el centro de la defensa riojana supiera taparle. El 8-4 al cuarto de hora puso en alerta a Jota González, que pidió tiempo muerto. Su equipo no defendía mal, pero tenía muchos problemas para atacar.
Logró su objetivo el tiempo muerto, ya que se vio un Naturhouse mucho más centrado, más racional y con mayor facilidad a la hora de hacer gol. Primero aprovechando una exclusión visitante, y luego intentando cosas. Además, le salían. Guardiola puso por primera vez a su equipo por delante a cinco minutos del descanso y, como si hubiera cometido un pecado, el Naturhouse se arrepintió. Los últimos minutos de la primera parte los tiró el equipo de Jota González, con varias pérdidas en ataque que aprovechó un Almería pillo para llegar por delante en el marcador al descanso (16-14) con un parcial de 3-0 que hicieron entre los extremos Tavares y Nikcevic, que demostró su categoría.
El inicio de la segunda parte no fue mejor. El Naturhouse la inició en superioridad, pero encajó un 2-0 que dio al Almería una renta jugosa (19-15) para administrar durante lo que quedaba de partido. El Naturhouse reaccionaría, ahora con Amargant dirigiendo y con el 'tocado' Julio Fis en la izquierda. El cauce de juego pasó de la derecha a la izquierda, con Guardiola y Belaustegi apagados y el cubano activo, alternando los tiros a portería con las asistencias a un Oneto que tuvo que volver a jugar, una vez más, el partido entero (salvo un momento en el que se retiró 'tocado').
El Naturhouse estaba en el partido. Controló los ataques del Almería, salvo cuando entraba en acción un Petric que siempre amenazaba con su zurda y con mucha inteligencia. Las rentas nunca superaban los dos goles y había partido. A falta de seis minutos, un 26-25 que dejaba todo abierto para el final del choque. Entonces hubo un momento clave, en el que Belaustegi perdió dos balones seguidos, Tvedten falló un penalti y Tavares hizo un gol tras coger el rechace de un penalti que había tirado él mismo. Un 3-0 de parcial a esas alturas de partido es letal, y el Naturhouse lo pagó despidiéndose de la victoria.
Aún lo intentaría el equipo riojano en un último ataque de rabia, pero Kraljic, que no había atacado en todo el partido, asumió la responsabilidad en el último ataque naranja y sentenció el choque. El Naturhouse se volvió una vez más derrotado, y parece que no va a poder saber lo que es regresar con una victoria de un desplazamiento. En el Palau Blaugrana tendrá la oportunidad imposible de enmendar esta estadística, que tanto ha marcado la temporada del equipo.





