
Tres locales ya en Calahorra, Haro, y el ya referido de Logroño, y un cuarto que vendrá en breve en la calle San Juan, para un despegue a lo grande del hermano pequeño.
Y tomando el ejemplo de los que ya tienen experiencia, se ofrece también como franquicia para seguir a Drunken Duck en territorios más lejanos y pronto abrirá en Madrid. Habrá que ver si también le sigue en Tudela y Barcelona, y en Alfaro y Jaca, «a punto de firmar también como franquicia».
Además, aseguran que este año 2008 viene cargado de trabajo, dado el número de peticiones y conversaciones en curso. «Otro proyecto nuestro de pronta realización será el desembarco en Zaragoza, ciudad que nos parece muy interesante por su volumen y su carácter tan parecido al nuestro», asegura.
Un crecimiento controlado pero constante, con paso firme, y prestando una atención constante a los locales fuera de nuestra provincia. «Hemos modificado nuestro sistema de franquicia haciendo la relación con el franquiciado mucho menos opresora para él y permitiendo que todos podamos ganar dinero y apoyarnos unos a otros».
Hace quince años
Lo que nació hace quince años como la cafetería de unos cines, los Golem, se ha convertido en un proyecto viable, consolidado y con mucha vida por delante. «Estamos muy contentos con nuestro proyecto, ya que venimos observando cómo seguimos creciendo en facturación y en rentabilidad durante estos últimos meses, cuando las noticias que llegan de otros grupos no son nada halagüeñas».
Tampoco para ellos fueron las cosas fáciles en sus comienzos y varios locales precedieron a Drunken Duck, La Tasca del Pato y Los Rotos, con los que encontraron la fórmula definitiva del éxito. Su secreto, dicen, «la visión empresarial y el concepto de producto que trabajamos».
Nuevos horizontes, pero sin descuidar los locales originales que, al fin y al cabo, han abierto las puertas a todos los demás, y «nos han enseñado a trabajar bien y a mejorar nuestros acuerdos de compra y toda nuestra organización».
Con las bases, pues, ya afianzadas, y un equipo financiero y de gestión competente, afrontar el crecimiento de la franquicia de un modo escalonado y solvente resulta siempre más fácil.





