
LAS FRASES
-¿En qué trabaja ahora Frater?
-Seguimos luchando por concienciar a la ciudadanía de los problemas que nos pueden tocar a todos. Seguimos teniendo contacto con asociaciones de País Vasco y Valladolid, incluso internacionales.
-¿Qué se puede aprender de otras asociaciones?
-Debemos mirar a otros países, como Inglaterra. Allí un lord iba en silla de ruedas hace dos siglos y está todo adaptado.
-Es difícil viajar cuando se tiene algún tipo de discapacidad.
-Mucho. Además, hay muchos hoteles que no están adaptados en los que no puedes ir al baño o las camas no son articuladas. Eso hace que te encuentres con muchos problemas.
-¿Qué hay que copiar de fuera?
-Hoteles adaptados y transporte. He visto verdaderas virguerías.
-¿Cómo es el día a día de una persona discapacitada en Miranda?
-No puede ser bueno. La falta de sensibilidad normalmente llega de los aparejadores, los arquitectos o decoradores porque diseñan un comercio que no es accesible. No pueden dejar más de cuatro centímetros en el peldaño, pero dejan 8 ó 9 y eso hace que a mucha gente no pueda entrar. En otros casos ponen la manilla de acceso muy alta.
-¿Y en los nuevos comercios?
-En algunos hasta ponen una pegatina como que son accesibles cuando tienen una rampa que ni está homologada.
-¿Qué problemas detecta en Miranda?
-Sobre todo que no se cumple la ley ni se hace cumplir. Por parte de los políticos y sobre todo los gobiernos autonómico y nacional no hay voluntad de hacerla cumplir.
-¿Qué parte no se cumple de la ley?
-No se cumple en el momento en el que se hace un establecimiento que implica la concurrencia de público y no se hace accesible para todos los ciudadanos. Se puede abrir un despacho o una academia donde se quiera, pero tienen que ser accesibles. No se puede dar licencia para que se abra un negocio en un lugar que no lo vaya a ser. Hay errores de bulto que son incomprensibles.
-¿Cuáles son los peores puntos de accesibilidad en la ciudad?
-Los comercios en general, las dos notarías, el registro de la propiedad, la urbanización situada enfrente del hospital, las riberas del Ebro o la urbanización de la zona de Las Californias, por ejemplo.
-La ley no es retrospectiva pero para finales de 2008 todo debe estar adaptado.
-La gente ha tenido ocho años para hacerlo, pero la mayoría no ha querido. Cuando tienen que sacar una modificación de una obra o cambio de dueño lo deben hacer accesible, pero eso tampoco sucede.
-¿Y los comercios que llevan décadas abiertos?
-Para el 2008 todos deben estar en condiciones y eso es lo que dice la ley, con independencia del tiempo que lleve abierto. Y en función de los metros debe tener una determinada accesibilidad: convertible, practicable o adaptable. Es duro decirle a un comerciante que tiene que adaptar el local, pero lo que más duele es que los nuevos no lo hagan bien.
-¿Cómo solucionarlo?
-La administración debe cumplir con sus obligaciones, pero si no se nos hace caso, habrá nuevas denuncias.
Plan de accesibilidad
-A la hora de realizar un plan de accesibilidad, ¿se debe contar con las asociaciones?
-Desde luego. Nosotros nos hemos puesto a disposición de todo el mundo desde hace años, pero nadie nos ha llamado para contar con nuestra opinión.
-¿Es una falta de consideración?
-Los planes de accesibilidad quedan muy bonitos, pero si luego todo sigue igual no merecen la pena. Llevamos muchos años luchando por lo mismo y a veces dan ganas de tirar la toalla. Sólo se acuerdan de nosotros en elecciones.
-¿Funcionará el plan?
-Soy incrédulo.
-¿Falta diálogo?
-Por nuestra parte no. Nosotros no podemos entrar al mismo sitio que el resto y una ley así no sirve para nada si no se cumple.
-Uno de sus caballos de batalla es la falta de accesibilidad a las riberas.
-Cuando se acondicionaron las riberas del Ebro, entre los puentes, nos dijeron que no iba a haber problemas, pero no los hay. Tienes que entrar por una punta, volver por la otra y no puedes dar la vuelta en medio ni volver por el mismo sitio por el que has entrado. No es accesible como para el resto de ciudadanos. ¿Por qué se discrimina a los discapacitados? Ahora nos enfrentamos a otra nueva recuperación de las riberas y tenemos miedo de que vuelva a suceder lo mismo.
-¿Se denunciará el proyecto de las riberas del Ebro?
-En el momento en el que se inauguren, si no son accesibles, lo haremos. El problema es que no hay jurisprudencia y necesitamos a un juez que se moje, lo paralice, busque responsables y se solucione, pero no tenemos esperanzas de que se nos considere.
-La ciudad tienen en marcha muchos proyectos, ¿esos edificios estarán en condiciones?
-Esperemos que el Apolo sí, como el centro cívico de La Charca. Sin embargo, la Casa de Cultura es muy antigua y nunca ha sido accesible. Habría que hacer una importante modificación.
-El transporte urbano es uno de los mayores quebraderos de cabeza.
-Lo hemos denunciado muchas veces y las últimas se nos ha respondido desde la empresa concesionaria que lo que está mal es la ciudad, pero yo creo que es más fácil solucionar el problema de los autobuses que una ciudad al completo. Hay que poner buenos autobuses, competitivos y en buen estado;completamente adaptados. Es de risa que sólo haya uno adaptado y que encima muchas veces ni funciona. Es prehistórico. En Miranda tenemos el problema de que no queremos gastar y al final gastamos dos veces.
-Eso atenta contra su libertad de movimientos.
-Por completo. El coche lo tengo adaptado y muchas veces compañeros me llaman porque se quedan tirados en el hospital. Desinteresadamente subo y les recojo, pero no es la solución ni es lógico. Puedes plantearte subir en silla de ruedas hasta el hospital, pero si llueve es inviable.
-Los aparcamientos reservados, ¿se respetan?
-No, pero ni los propios discapacitados. Los hay que son sólo durante un tiempo limitado y se impide que el discapacitado lo tenga siempre indisponible cuando necesita hacer trámites en la Junta, la Seguridad Social o el ambulatorio. Eso debe estar disponible para los usuarios, no para el uso particular de los trabajadores.
-A veces es sólo un momento.
-Suficiente para que ese discapacitado no puede aparcar.
-¿Cuánta gente discapacitada en Miranda tienen vehículos?
-Algo más del 15%. La ley dice que por cada cuarenta plazas debe haber una reservada a discapacitados, pero es como todo. Una cosa es el uso y otra el abuso. Hay personas que han vendido el coche y siguen con la tarjeta, otras que han fallecido y la usan sus familiares, otros que se las van pasando. Eso sólo se arregla con vigilancia policial. En cuanto se pongan varias denuncias se arregla todo porque es de mínimo 3.000 euros y máximo 60.000 euros.
-¿Harán algo al respecto?
-No tenemos que enfrentarnos a nadie. Lo que debemos es denunciar que la ley no se cumple. Los agentes municipales son los que cobran su sueldo y los que deben velar por ello.





