
Al rector no le asusta el reto. «Es cierto que el sistema es muy exigente para un candidato único, pero no pienso que, en último término, sea más fácil ni más difícil salir reelegido. Habrá que tener en cuenta esa circunstancia, tanto ahora como cuando se conozcan los resultados», comenta Pérez. Aunque a la UPV, en su opinión, no le hubiese venido mal la competencia entre dos candidatos: «Para la Universidad quizás habría sido mejor el contraste de dos o más proyectos. No obstante, el hecho de que haya una sola candidatura indica que, a día de hoy, no hay un proyecto articulado de gobierno universitario alternativo para los próximos años».
En uno de los extremos de la balanza, Pérez sitúa la financiación estable que ha logrado del Gobierno vasco -1.200 millones hasta 2010- y la ambiciosa reforma de los campus avalada también por las instituciones. En el otro platillo se le ha colado el conflicto por el pago de complementos salariales a los docentes y la férrea oposición de una parte del alumnado al proceso de Bolonia, que le ha dado más de un disgusto y que le ha obligado a recurrir a la Ertzaintza. Las elecciones mostrarán cuál de los dos pesa más.
En todo caso, estos comicios estarán marcados por la circunstancia insólita de contar con un único aspirante -en los anteriores, por ejemplo, se presentaron siete-, aunque han estado a punto de ser dos. El catedrático de la Facultad de Ciencia y Tecnología Antonio Vera sorprendió a la comunidad universitaria cuando ya parecía que nadie se iba a atrever con Pérez. A cinco días de cerrarse el plazo de presentación de candidaturas, Vera envió un correo electrónico a todos los profesores para pedir apoyos que le permitieran participar en la cita electoral. Defendía como eje de su campaña la lucha contra un sistema de asignación de complementos salariales que consideraba «injusto» y «desastroso» -a él y a otros profesores de prestigio les ha supuesto un recorte en el sueldo-; y su apuesta por una Universidad que «evite la fuga de investigadores».
Plataforma
La Facultad de Ciencia y Tecnología, la del rector, junto Económicas de Sarriko, son los centros en los que se acumula un mayor descontento por los pluses asignados por la agencia vasca de evaluación Uniqual. Un grupo de profesores, con el visto bueno de un sindicato, ya había intentado sin éxito convencer a Juan Ramón González Velasco, ex decano de Ciencias, para que liderara una candidatura. González Velasco se había quejado ante el Rectorado tanto por los complementos como por el traslado de facultades de Leioa a Bilbao.
La iniciativa de Vera parecía un farol, un intento de aprovechar la coyuntura electoral para sacar a la luz el malestar por los pluses. Pues no. Logró recoger el apoyo de 41 miembros del claustro y sumar cuatro voluntarios para su plataforma. Se quedó a una sola firma de poder competir con el rector. Sólo 29 de sus 41 apoyos le enviaron a tiempo por correo el documento escrito con su puño y letra, requisito indispensable. El aspirante criticó que una cuestión puramente formal le impidiera presentarse. «Es difícil que un candidato que defiende una gestión centrada en la docencia y la investigación logre el respaldo suficiente en una Universidad tan politizada», reflexionó Vera.
No ha tirado la toalla. Este profesor del Departamento de Matemáticas ha anunciado que hará campaña por el 'no'. Lo que comenzó por un calentón provocado por el polémico proceso de asignación de complementos salariales, se va a convertir en una piedra en el zapato para Pérez. «Hay mucha gente descontenta. Me han llamado de todos los sectores, nacionalistas y no nacionalistas, y de varias facultades para decirme que votarían por mí. Ahora les pediré el voto contra el rector», advertía la pasada semana. Va a colgar en su web las censuras a la gestión del Rectorado.
A Vera no le esperaba nadie, pero la comunidad universitaria sí creía que iba a surgir un candidato del sector radical de la UPV. En los anteriores comicios, el catedrático Iñaki Antigüedad representó al colectivo abertzale más duro, y llegó a la segunda ronda contra Pérez. Por el camino se quedaron otros cinco. En esta ocasión, en lugar de buscar un aspirante para tratar de hacerse con el gobierno de la institución académica, han preferido irrumpir en la campaña con una iniciativa, 'Una Universidad para Euskal Herria', con la que quieren sacar a la luz sus pretensiones.
La plataforma, en la que participa Antigüedad y la portavoz de ANV Arantza Urkaregi, argumenta que no se presentan porque creen que el sistema es injusto: «A las elecciones sólo pueden acceder los catedráticos. Y en la UPV tiene más derechos un funcionario que un contratado laboral», destacan. La decisión también tiene que ver con el proceso de Bolonia, según apuntan fuentes universitarias. El sindicato mayoritario entre los alumnos, Ikasle Abertzaleak, que mantiene un enfrentamiento abierto con la UPV y con los profesores -incluso con el sector mas afín a su ideología- por el rechazo al proceso de convergencia europea, apuesta por la abstención. La candidatura de Antigüedad en las elecciones de 2004 captó la mayoría de los votos de los estudiantes, un apoyo con el que no hubiese contado ahora.
La iniciativa abertzale aboga por impulsar el euskera, crear una red de universidades en Euskal Herria, lograr mayor financiación y convertir a la UPV «en un agente activo en la resolución del conflicto vasco». Van a hacer llegar sus propuestas al rector. Durante el acto de presentación de la plataforma el pasado jueves, los integrantes del colectivo no quisieron posicionarse ni a favor ni en contra de la candidatura de Pérez. Actuarán, dijeron, según el respaldo que obtengan del rector a sus propuestas.
Sindicatos
Los sindicatos con representación en la Universidad afrontan la cita electoral de uñas por el retraso de meses en el pago de los complementos salariales. CC OO y UGT critican además el proceso de valoraciones a los profesores: hay 1.300 recursos ante Uniqual. Las centrales quieren aprovechar también la cita con las urnas para hacer llegar al responsable académico sus reivindicaciones pendientes. Es el caso de Comisiones, que prepara ya una lista con sus peticiones. No apoya al rector, pero tampoco trabajará por el voto en contra. UGT admite, sin medias tintas, que su postura oficial es «votar no».
A STEE-EILAS y LAB no les gusta que se les defina como cercanos al rector. «Nosotros no respaldamos su candidatura», aclara Belén Arrondo, portavoz de STEE. Sin embargo, son los dos únicos sindicatos que firmaron con el Rectorado y el Gobierno vasco el decreto de complementos. Además, de entre los 2.000 profesores que van a cobrar por primera vez los extras salariales, una gran parte son docentes jóvenes, bilingües y cercanos a los sindicatos más abertzales. El rector incluye entre sus proyectos dos de las aspiraciones de esas centrales: ampliar la presencia del euskera en la UPV y relanzar la figura del contratado laboral.
No hay pronósticos claros, aunque la opinión más extendida es que ganará Pérez, pero sin alardes. Lo que hay es una gran expectación en la comunidad universitaria por unos comicios diferentes, que servirán para poner nota al rector. El máximo responsable académico se guarda un as en la manga para comenzar la campaña con buen pie. La próxima semana se reúne el Consejo Social y todo apunta a que aprobará el pago de los extras salariales. El dinero estará en las nóminas de 3.800 profesores en mayo.







