
«No me lo podía creer. Ha sido muy emocionante. Estoy supercontenta y con muchas ganas de que esté en casa para poder cuidarlo y darle mimos», insistió Ainhize, que no pudo reprimir las lágrimas cuando le contó a su hijo que el abuelo iba a regresar pronto a casa. La familia Sesma intentó sin éxito ponerse en contacto con el barco. «Sólo quiero oír su voz, que me diga que está bien. Pero ha sido imposible. Todos los móviles están apagados», detalló. A pesar de que no han podido mantener la comunicación, están tranquilas porque les han asegurado que los marineros se encuentran bastante bien.
En su opinión, la liberación ha sido el resultado «del trabajo bien hecho y de las innumerables gestiones realizadas por todos los que han estado implicados en las negociaciones, desde el Ministerio hasta la empresa armadora», recalcó.
Aunque aún desconocen con exactitud cuándo serán repatriados, Ainhize ya ha hecho planes para la bienvenida. «Lo primero será celebrar una buena cena con toda la familia, porque este tipo de experiencias marcan mucho a la persona. Te ayudan a valorar más lo que tienes en casa, el trabajo que hace mi padre». En este sentido, la joven estudia la posibilidad de involucrarse en alguna ONG para ayudar a paliar la pobreza en Somalia. «No sé cómo lo voy ha hacer, pero voy a intentarlo», recalcó.
«Muy fuerte»
Para el padre de Mikel Arana, el tripulante más joven del atunero bermeano, la experiencia que han vivido desde el pasado domingo también ha sido «muy fuerte». «Desde que nos comunicaron que un grupo de piratas somalíes habían asaltado el barco, hemos pasado momentos de mucha tensión, de inquietud y también de calma, prudencia y al final, de mucha emoción», reconoció Joxe Mari Arana.
Los allegados del marino guipuzcoano contaban las horas para la liberación desde que en la jornada del viernes les comenzaron a trasladar la esperanza de una pronta solución pacífica al conflicto. «Nos comentaron que todo iba bien, que la liberación se iba producir pronto, que como mucho sería cuestión de unos días», detalló Arana. Nada más oír la noticia a través de los medios de comunicación se puso en contacto con la Administración y la empresa bermeana para confirmarlo. «No por ser esperado ha sido menos emocionante», insistió antes de reconocer que sus intentos para hablar de nuevo con su hijo habían resultado infructuosos. «Al parecer los equipos de comunicación están afectados. Esperamos y tendremos un poco más de paciencia porque habrá mucha cola», manifestó un emocionado Arana.
Onintza Clemos tampoco podía borrar la sonrisa de sus labios. La hija del marinero de Gernika cambió de semblante cuando poco antes de incorporarse a su trabajo en un restaurante ubicado en la reserva de Urdaibai su tío le comunicó que por fin aita estaba libre. «Toda la familia está muy contenta. El serio semblante que teníamos a principios de semana ha dejado paso a una alegría contenida que estallará cuando por fin estén en casa», relató la joven de la villa foral, a quien todavía le cuesta asimilar que las aventuras de piratas que su padre le relata en las sobremesas familiares se hayan convertido en realidad .
A la cola del teléfono
«Pensaba que no podía ser real. ¿A ver qué le digo yo ahora!», bromeó Clemos, quién también reconoció la imposibilidad de comunicarse con su padre. «Van camino de las Seychelles, aunque todavía no sabemos con exactitud qué día regresarán». Una de las pocas personas que ayer pudo hablar con su familiar fue la madre de Jaime Francisco Candamil. Gloria charló con el marinero de Pasajes alrededor de las seis de la tarde. «Me dijo que tenía poco tiempo porque había mucha cola para hablar por el teléfono. Que estaba bien y que, si podía, llamaría en otro momento. Según Jaime, estaban saliendo, pero no sabía cuándo llegarían».
Para la compañera sentimental del marino pasaitarra «no importa esperar el tiempo que tarden en venir, porque creíamos que iban a tardar más en solucionarlo, así que ahora sólo falta que lleguen a casa», detalló Fátima, que junto a Gloria, se mostraron muy contentas de que «todo haya terminado tan rápido». A pesar de la experiencia vivida, las dos mujeres creen que Jaime Francisco volverá a trabajar igual que siempre. Eso sí, «esperamos que alguien decida protegerles de los piratas».
Los familiares de los marineros gallegos también confesaron estar «encantados» con la noticia. Rosa María Álvarez, la hija del patrón, confesó que estaba deseando ver a su padre. «Lo importante ahora es que todos están bien».







