Y es que en 1928, un año antes de la Gran Depresión, Harold Lloyd era el actor más rico del mundo. Ni siquiera le ensombrecían Charles Chaplin y Buster Keaton. Su nieta, Suzanne Lloyd, presentaba esta semana en Madrid una recopilación de diez DVD con 26 horas de películas remasterizadas. Y daba las claves del éxito de su abuelo: «Creó un personaje inolvidable que representaba al americano medio de la gran ciudad, a un hombre moderno».
Lloyd permanece en la memoria colectiva colgado de las manecillas de un reloj sobre el abismo. Pero el protagonista de 'El hombre mosca' era algo más que un acróbata temerario. Fue pionero en hacer pases de prueba y en modificar aspectos del filme para acomodarse al gusto del público. Lejos del tono melodramático y trascendente de Chaplin, Lloyd rezumaba optimismo y se movía a sus anchas en la comedia romántica.
'Harold Lloyd. La colección definitiva' también puede adquirirse acompañada de un libro escrito por Guillermo Balmori con información y fotografías de la estrella. Así, podemos descubrir que 'Relámpago' se rodó en la década de los 20 en las calles de Manhattan, algo insólito para la época. Lloyd quiso capturar el verismo y la frescura del mundo real. Se adelantó casi medio siglo a la Nouvelle vague.
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