Vuitton recibió el espaldarazo al convertirse en el favorito de la emperatriz Eugenia, por su gran acierto al cubrir uno de estos muebles con una capa de lona. Pero el momento decisivo como marca de lujo llegó en 1896 cuando su hijo, George, pasó semanas dibujando diferentes motivos buscando una imagen que hiciese identificables sus artículos al instante. Se inspiró en los tradicionales emblemas japoneses. Constaba de un círculo alrededor de una flor de cuatro pétalos y, finalmente, entrelazadas las iniciales de su padre.
Posiblemente, el logotipo más deseado del mundo 'fashion'. De casi todo lo demás se ha encargado su gurú y diseñador artístico, Marc Jacobs. Hoy Vuitton, aquel joven caminante, es más que una marca. Es la mejor colección de firmas. Arrasa en moda. Controla Loewe, Christian Dior, Kenzo, Givenchy, Fendi, Donna Karan... los perfumes Guerlain, las casas de relojes Tag Heuer, Chaumet... además de Moet&Chandon, Dom Perignon y Veuve Clicquot. Siempre lo más 'chic'.







