Cuentos de pesadilla en blanco y negro. Trazo rasgado, expresivo, como si se acuchillase el papel en blanco con la plumilla. El claroscuro como una seña de identidad rabiosamente personal. Viñetas entre sombras, directas a nuestra retina, angustiosas, casi cuadros, capaces de llevarnos a un mundo poblado por seres sombríos que se ven inmersos, muy a su pesar, en historias tocadas por el surrealismo. Thomas Ott (Zúrich, 1966) crea atmósferas mediante una técnica fácilmente identificable. Tras estudiar Bellas Artes en los años 80, no tardó en abrirse un hueco en el ámbito del cómic underground europeo con obras como 'Breakdown' y 'Cinema Panoticum'. Con 'Hellville' fue nominado como Mejor Artista en los Premios Ignatz de 2002.
Sus ilustraciones mudas gozan de una sensacional iluminación impresionista que enfatiza el tono inquietante de sus relatos. La tinta negra y el blanco son los protagonistas. En las páginas de 'El número', lujosamente editado por estos lares (una coedición en castellano, alemán, inglés y francés), un preso en el corredor de la muerte contempla obsesivamente un largo número escrito en un trozo de papel. El verdugo que pone en marcha la silla eléctrica lo recoge cuando se llevan el cuerpo muerto del reo. A partir de ese momento, su vida da un vuelco inesperado.
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