
A las 11.30 horas, la A-8, en dirección a Cantabria, era un hervidero, aunque únicamente sobre el asfalto. El termómetro rebasó los 25 grados, pero la circulación fue fluida, sin atascos de ningún tipo. Ni rastro de las habituales retenciones que suelen producirse muchos sábados a la misma hora. La tranquilidad fue la nota dominante igualmente en los accesos al complejo también durante la tarde.
Sólo en la bajada de Repélega se «agolparon» unos cuantos vehículos. Pero nada que ver con la alta densidad circulatoria que sufre esta zona en horas punta durante los días laborales. «Un poquito de movimiento sí que hay, un poquito. Es nuestro primer gran día», explicó Paqui Rodríguez, que reguló el tráfico en una de las entradas del parking subterráneo. Sobre la superficie, a Javier Revueltas, director de Marketing, se le veía feliz y tranquilo: «Está todo controlado. El aparcamiento está a tope, absorbe bien y los viales de acceso, también. Sin agobios, vamos», se felicitó.
La patrulla de la Ertzaintza que vigiló las inmediaciones del macrocentro vivió también una jornada placentera. Los agentes no tuvieron ni que bajarse del vehículo. Todo fue rodado. Posiblemente, porque muchos clientes prescindieron del coche y se acercaron a pie. También ayudó el Eje de Ballonti, que descongestionó la zona de tráfico pese que «muchos conductores desconocen aún este vial», señaló Revueltas.




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