
Y es que la historia de Las Encartaciones y la de toda Vizcaya cobra vida en la zona, algo de lo que dan fe los pocos vecinos que todavía la habitan. Uno de ellos es Agustín Laiseka, un hombre de 85 años que nació y se crió entre las paredes de la casa torre de Bolunburu. «Allí habían vivido mis padres y toda mi familia, pero pertenecía a la marquesa a quien yo se la compré, hará unos 25 años», aclara. El inmueble presenta un buen estado. «Cuando la declararon patrimonio me dijeron que era la segunda mejor conservada de Vizcaya en materiales originales», presume.
Claro que el mérito de que luzca semejante traza obedece en parte a los propios elementos con que fue construida. «Entonces no existía el cemento, pero fíjate qué paredes», afirma su orgulloso dueño mientras revisa los tabiques. Las puertas lucen los originales y sencillos grabados. «No hay ni gota de carcoma», se regocija, consciente del esfuerzo que ha realizado y crítico por el escaso apoyo que ha recibido de las instituciones. «Quieren que se conserven estos edificios, pero no nos dan nada», lamenta.
Huracán en los 40
A los pies de la casa torre descansa la pequeña ermita. La leyenda cuenta que un túnel conecta ambos edificios, «para que los soldados no bajaran de la torre al descubierto», explica Laiseka, que pone fecha al templo: 1608. Aunque ahora luce un pequeño campanario, en su día su cúspide la coronó otro más lujoso. «Se vino abajo con un huracán que causó tantos daños en los años cuarenta», rememora.
Pero si la ermita le arranca una sonrisa a Agustín, la ferrería le hace brotar lágrimas. Es su rincón favorito. Allí, frente a las paredes semiderruidas, evoca su niñez. «Aquí estaba la cocina, allí la tolva y ahí dos habitaciones grandes». Su dedo recorre las ruinas dibujando sobre el aire lo que el tiempo le ha robado al edificio. Las ruinas de la forja parecen vivas aunque la vegetación ha ido recuperando terreno. «Dentro del edificio crecen los árboles que están reventando las paredes», señala Laiseka. La suya es una historia viva que espera mantener frente al futuro polígono industrial.










