
Del director de 'joyas' como 'Hitch' o 'Sweet Home Alabama', esta nueva entrega resulta más insulsa, plana y carente de atractivo que las anteriores. Con un argumento tan pobre que convierte en patético el esfuerzo del realizador por dotarla de un halo de género de aventuras, resulta particularmente irritante el intento de reexplotar parte de la química que desplegasen ambos protagonistas en su anterior película, 'Cómo perder a un chico en 10 días', y que en ésta parece haberse hundido, junto con el oro, a cientos de metros bajo el agua. Ni que decir del tufillo a imitación de fórmulas tan exitosas como 'Tras el corazón verde' que se percibe nada más abandonar la sala, al mismo tiempo que la poderosísima sensación de haber perdido casi dos horas en un producto que no cumple ninguna de las promesas que el tráiler sugería.
Si fuese una lata de fabada la devolvería. Al final, sólo nos queda el consuelo de fantasear con el incierto destino de un Matthew McConaughey que seguirá en el oficio mientras sea capaz de mantenerse en forma, y al que a más de uno le quedarán ganas de gritarle ¿devuélveme el dinero!






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