Aunque a muchos le suene a cuento o a estrategia publicitaria, las evoluciones en la Fórmula 1 existen. El tema es si son o no suficientes. La de Renault parece todavía insuficiente para estar entre los mejores, pero, desde el domingo, la escudería francesa puede decir que ya sabe cuál es el camino que debe seguir para ir hacia adelante.
Más allá de la carrera de Alonso, observamos, una vez más, que Ferrari sigue intratable -logró el primer y segundo puestos-. Sus dos pilotos, que cuentan con el mejor coche de la parrilla, se van creciendo. Todo lo contrario que Hamilton. El inglés no le acaba de sacar el máximo rendimiento a su McLaren. Su compañero, Kovalainen, protagonizó la imagen de la carrera cuando sufrió un espectacular accidente que, según parece, se saldará sin consecuencias. El coche acabó destrozado; el finlandés, ileso. Se demostró así que los esfuerzos en seguridad de la FIA dan sus frutos. Y se confirmó que aunque la seguridad sea a veces un incordio para las escuderías, por el alto gasto que requiere, lograr que un piloto salga ileso tras un choque a más de doscientos kilómetros por hora no tiene precio.





