
El ejemplo más conocido es Richard Gere, pero la lista es muy larga: a Brad Pitt le picó la curiosidad por adentrarse en el budismo tras el rodaje de 'Siete años en el Tíbet'; Keanu Reeves se identificó tanto con el príncipe Siddartha Gautama, en 'El pequeño Buda', que acabó adoptando su ejemplo; Orlando Blomm se curó el estrés gracias a la mesura que propugna esta religión oriental y, cómo no, Uma Thurman es budista desde la cuna, pues es hija del prestigioso profesor de estudios indo-tibetanos Richard A. F. Thurman; y eso no es todo, ya que Oliver Stone y George Lucas también simpatizan con los ideales de paz y compasión de Siddartha, aunque no hasta el extremo de Steven Segal, tan contundente en la pantalla cuando despliega su talento con las artes marciales como delicado si le toca lucir en casa la túnica de maestro budista.
¿Y en España? ¿Hay una 'jet' del budismo? «Nada, nada, aquí no llegamos a tanto. A lo más, recuerdo un artículo de 'The Times' publicado en 2004, que se titulaba 'El Zen de Zapatero'. Se referían al talante y demás, pero, ojo, yo no veo muy zen a Zapatero...», admite con un punto de sorna Miguel Ángel Rodríguez, presidente de la Federación de Comunidades Budistas de España. Al margen de las creencias del presidente del Gobierno, lo cierto es que el budismo ostenta desde el año pasado la categoría de religión de 'notorio arraigo' a nivel nacional, y se ha colocado de esa manera a la altura de las comunidades judía, islámica, evangélica, mormones y Testigos de Jehová.







