
Después de Euskadi y Madrid, ambas con el mismo retroceso, Cataluña fue la comunidad que registró un mayor descenso de ventas, cifrado en el 10,9%. En el extremo contrario figuran Extremadura y Castilla-La Mancha.
El desplome de la facturación en el comercio minorista es el mayor registrado en los dos últimos años y se explica por la ralentización económica, a lo que se suma el incremento de la carga hipotecaria, que deja menos dinero para dedicar al consumo.
Las ventas de alimentación cayeron un 5,1% frente al 11,2% del resto de productos. Dentro de este capítulo, el mayor retroceso fue el de los artículos del hogar, con el 17%. Las grandes cadenas, con una descenso del 2,4%, resultaron menos afectadas que las pequeñas -11,4%-.
Si se elimina el efecto calendario, la disminución del índice queda en el 5,5%. Hay que tener en cuenta que este año la Semana Santa ha tenido lugar en el mes de marzo mientras que en 2007 cayó en abril. En consecuencia, ha habido menos días hábiles.
Por otro lado, ayer también se conoció que la confianza empresarial cayó en abril a mínimos históricos debido al frenazo sufrido por la economía. El indicador elaborado por las Cámaras de Comercio se situó en 6,3 puntos negativos, el doble que el registrado en enero.








