
En su escrito, Manos Limpias mantiene que, pese a los distintos intentos por parte del PP y del propio sindicato, el alcalde se ha negado a hacer ondear la enseña. Por ello, denuncia que la «inactividad» del primer edil ha quebrado tanto lo dispuesto por el Tribunal Constitucional y por la Ley de Banderas como lo estipulado en las sentencias del Tribunal Supremo y del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, que han obligado a colocar el pabellón en el Ayuntamiento de Bilbao.
Manos Limpias denuncia además que se ha producido «desviación de poder» al haberse empleado potestades administrativas para «fines distintos del ordenamiento jurídico». «El alcalde, en su prerrogativa, potestad y manifiesto abuso de derecho y de poder, vulnera consciente y dolosamente la obligación que tiene por ley de colocar la enseña nacional en el balcón del Consistorio», indica.
Elorza fue el primer alcalde citado a declarar por este motivo, después de que Manos Limpias presentara una denuncia por la vía penal. No obstante, un juzgado de San Sebastián archivo la causa al entender que su comportamiento no resulta «constitutivo de ilícito penal».







