«Queremos que se le juzgue, no se nos puede negar ese derecho», solicitó Trinidad, que se aferra esperanzada al nuevo informe de la Unidad de Reconstrucción de Accidentes de la Guardia Civil de Tráfico, un estudio que argumenta que el informe pericial elaborado por los compañeros del instituto armado en 2004 erró en la velocidad, el ángulo del impacto y en la tasa de alcoholemia de Tomás Delgado.
Han pasado «tres largos y duros meses; meses de dar muchas vueltas a la cabeza», desde que la familia Iriondo entró en la sala de vistas del Juzgado número 1 de Haro para encararse con el automovilista que arrolló a Enaitz, Tomás Delgado, quien les había reclamado 20.000 euros por los daños de su 'Audi A-8' y por el alquiler de un vehículo de sustitución. Delgado acabó retirando la demanda, mientras un gentío se agolpaba delante la sede judicial para apoyar a los padres del fallecido.
La Fiscalía de La Rioja se comprometió entonces a trabajar por la reapertura de la causa penal. «Nunca hemos perdido la esperanza ni el apoyo de la gente», apuntó Rosa Trinidad, que sigue sin comprender cómo Tomás Delgado tuvo «el valor» de denunciarlos y por qué «la Justicia se lo permitió». Apoyada por los suyos, insistió ayer en que «a todo el mundo le parece dantesco que esto pudiera ocurrir».
De todos modos, la espera no ha terminado para los Iriondo. La reapertura del caso, de aprobarse, puede demorarse hasta seis meses. La madre de Enaitz lamenta la «lentitud» de la Justicia y se resigna a «esperar lo que todos queremos». «No podemos hacer nada para que se acelere».







