La congelación de tejido ovárico, la criopreservación de semen y la vitrificación de ovocitos son algunas de las opciones que hay en la actualidad para conservar la fertilidad. Son técnicas que deben realizarse antes de que al paciente se le administre la quimioterapia, que puede ocasionar un fallo ovárico precoz o esterilidad en los pacientes oncológicos que la reciben.Sánchez ha señalado que las dos niñas, que residen en la misma localidad, fueron las que decidieron someterse a esta extracción de la corteza del tejido ovárico, que puede estar congelada un mínimo de 15 años, aunque el reimplante no se hará «ni antes de los 18 años ni antes de que deseen ser madres, ya que la duración del implante no es eterna, sino de 4 ó 5 años».
Son unas 200 las pacientes adultas afectadas de cáncer a las que se les ha extraído la corteza de la médula del ovario para congelarla y poder reimplantársela dos o tres años después del tratamiento de quimioterapia para intentar una gestación. Hasta el momento el reimplante se ha realizado en cinco pacientes, tres afectadas por tumores de mama y dos por linfoma de Hodgkin, y en cuatro de ellas ya funcionan los ovarios.
Sánchez ha informado de que está previsto crear en Valencia el grupo español de trasplante de tejido ovárico, cuya misión será perfeccionar y difundir esta técnica de preservación de la fertilidad entre la comunidad científica y médica, y coordinar la los distintos profesionales interesados en esta opción terapéutica.
Una de las mujeres que se han sometido a esta técnica es Olga, de 37 años, a quien hace tres diagnosticaron un cáncer de mama y que quiso evitar la pérdida de fertilidad. Una semana antes de la quimioterapia, se realizó la intervención, por laparoscopia y anestesia epidural, en la que le extrajeron media corteza de la médula de tejido ovárico. «Ahora, tres años después y con una situación más o menos estable, quiero reimplantármela e intentar una gestación natural», ha indicado.







