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Sociedad

A PROPÓSITO
El monstruo
30.04.08 -

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Esperaba yo en la antesala del médico y un matrimonio maduro de aspecto sereno, paciente y además risueño, que me precedía en el turno de la consulta; hablaban bajito y se reían alternativamente de lo que uno le susurraba al oído al otro. Una pareja que intuyes en un momento que es de esas que han ido acrecentando la complicidad a través de años de muchas carcajadas a dúo, risotadas compartidas, instantáneo entendimiento con un súbito cruce de miradas, para que entonces con una palabra, una frase al aire estalle la risa que es al fin y al cabo el doble hilo trenzado con esos instantes, muchos o pocos, y más menos fugaces que sumados llamamos la felicidad.

La espera en el consultorio se alargaba y entonces el marido desplegó EL CORREO hasta que llegó a una noticia que le cambió el semblante. Requirió de pronto con gesto de espeluzne la atención de su esposa para que leyera lo que él estaba leyendo, lívido y horrorizado. Su mujer leyó la información, palideció y dijo: ¿Dios mío. Es espantoso. Qué monstruo! Y ya no volvieron a reír hasta que se les llamó para la visita con el doctor.

Era fácil de adivinar para alguien que ya hubiese leído el diario que los esposos acababan de topar en el periódico con un gran horror reciente, con el espanto descubierto bajo el suelo de la confiada Austria pulcra y segura, culta, civilizada, tierra hermosa de, aparentemente, sosegada belleza. Paisajes de montañas de envoltorio de chocolates. Lugares de cuentos de hadas por donde corre la saltarina Heidi al tiempo que otra niña es sepultada en vida hasta casi 25 años después; violada, torturada por su monstruoso padre-padrone, enterrada viva a dos metros de profundidad del primoroso jardín paterno.

Equilibrio, armonía...son máscaras perfectas para ocultar la iniquidad máxima que sólo el fruto del azar destapa. Parecer 'un señor normal' para el austriaco Josef Fritzl ante vecinos y conocidos fue pan comido. Aparentar 'ser normal' es sencillo, cómodo, practicable, asequible, accesible. Por eso es el disfraz de 'normalidad' el más temido, por ser el que mejor cuela y el más peligroso. Más que los monstruos sin careta, sin tapujos ni disimulos.
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