
LAS CLAVES
Los primeros pasos en este terreno se dieron en Japón. Un equipo de científicos logró demostrar que las células madres obtenidas de la grasa sobrante de una liposucción no eran material de desecho, sino una auténtica fuente de regeneración celular. Los investigadores realizaron su estudio con un grupo de 21 mujeres que habían sufrido una mastectomía parcial a causa del tratamiento contra el cáncer de mama.
Cada vez más, las intervenciones para la extirpación de un pecho invadido por un tumor se completan, siempre que es posible, con una reconstrucción mamaria. A partir de esta idea, los investigadores nipones se plantearon dar un paso adelante. El reto consistía en reconstruir un pecho dañado con células madre extraídas de tejido adiposo; es decir, de la grasa.
Las 21 pacientes seleccionadas eran mujeres intervenidas con buenos resultados. Un año después de la extirpación del tumor, el cáncer no había vuelto a dar señales de vida. La intervención proyectada con ellas resultó ser segura y bien tolerada. No se observaron rechazos ni respuestas anómalas del sistema de defensas.
El nivel del satisfacción de las mujeres, próximo al 80%, llevó a los especialistas del mundo entero a plantearse en serio la posibilidad de dar una oportunidad a las células madre perdidas entre los residuos de las liposucciones. Está comprobado: la nueva técnica permite que un mujer sin apenas pecho puede llegar a desarrollarlo en sólo un mes.
Anestesia local
«Está comprobado que existen nichos de células madre que sirven para obtener piel, mama, músculo, hueso... Estos nichos son poblaciones muy especiales de células que se encuentran en estos órganos o tejidos y que permiten la regeneración de los mismos», proclamó Carlos Simón, coordinador del área de Medicina Regenerativa del centro de investigación Príncipe Felipe, de Valencia, en el último congreso nacional de la Sociedad Española de Cirugía Plástica y Reparadora (SECPRE). Más de 600 especialistas se interesaron por esta iniciativa, que, según sus organizadores, «ha abierto nuevos horizontes en medicina estética».
No es un procedimiento complicado. Más bien, al contrario. Basta una anestesia local para introducir en el abdomen de la paciente una cánula fina con la que se extrae la grasa necesaria para obtener las células reparadoras. Un sistema de centrifugado separa las células madre que se necesitan del resto de material orgánico. Luego se purifican, se inyectan en la mama, y ya está. Sin cirugía agresiva y sin prótesis de silicona.
Lo que comenzó como una terapia para mujeres mastectomizadas ha abierto un nuevo campo en la cirugía estética. Europa ya ha dado el visto bueno a un ensayo clínico en la que participan dos centros españoles, el hospital Gregorio Marañón, de Madrid, y el Instituto Valenciano de Oncología, para corroborar con 70 pacientes más los resultados conocidos hasta ahora. «En 2012 conseguiremos la mama perfecta», proclama el especialista valenciano Salvador Rodríguez Camps. Al tiempo.







