
LAS ALEGACIONES
El Ayuntamiento de Bilbao ha planteado en una de sus alegaciones el relleno de la vaguada de Olabeaga, lo que permitiría la creación de un nuevo espacio público y mitigaría el impacto del puente al dejarlo a nivel de calle. Aunque la propuesta concreta del área de Urbanismo, acompañada de planos explicativos, no ha sido aceptada por los técnicos forales, la idea del relleno sí se ha tomado en consideración. «No tenemos inconveniente -afirmó el diputado de Obras Públicas, Iñaki Hidalgo-. Para nosotros sería mucho más sencillo llenar la vaguada de tierra que levantar un puente».
Las obras se sacarán a concurso sin el viaducto, pero el diputado sostiene que eso no implicará retrasos. Los trabajos empezarán en la zona más próxima a la A-8, a la altura de Castrejana, y hasta 2011 no llegarán a Olabeaga. Por ello, hay tiempo para licitar «una modificación puntual» del proyecto cuando se decida la solución urbanística que se da al entorno, y que deberá ser compatible con las modificaciones previstas del trazado ferroviario.
En cualquier caso, los responsables del departamento garantizan que en su tramo más urbano los accesos «quedarán protegidos por pantallas antirruido de tipo envolvente». La contaminación acústica es uno de los caballos de batalla que se plantean en las alegaciones, que han sido parcialmente estimadas. Se han presentado once en total: cinco de vecinos de los barrios de Olabeaga y Santa Ana, una de una empresa, tres de distintas áreas del Consistorio y otras dos del PP y el PSE.
Los dos partidos de la oposición coinciden en solicitar el soterramiento de la totalidad del trazado del nuevo acceso, algo que también demandan varios residentes. La Diputación sostiene que esto implicaría «enormes problemas técnicos» y de seguridad vial, así como «inversiones adicionales de decenas de millones de euros». Lo que se va a hacer es ampliar las zonas cubiertas frente al barrio de Santa Ana y adoptar medidas complementarias contra el ruido en toda la zona -incluyendo Olabeaga y Santiago- y junto a Urgencias del hospital de Basurto.
Los vecinos de Santa Ana, donde está previsto derribar dos edificios y seis viviendas unifamiliares, han pedido «que se tranquilice a los afectados mediante la rápida tramitación del expediente expropiatorio», algo que la Diputación garantiza. También se realizará un estudio fotográfico de las viviendas antes de iniciar los trabajos para evaluar los posibles desperfectos y se incorporará una «barrera medioambiental» contra el ruido y la polución. En cambio, a su demanda de compensaciones «por el conflicto psicológico y emocional que han ocasionado a los vecinos 20 años de incertidumbre», la institución foral contesta que «no resultan procedentes».
Tampoco se han atendido las peticiones de algunos residentes que demandan una indemnización por realojo mientras duren las obras. «¿Podremos soportar durante cinco años ruidos, temblores, etc?», se pregunta una mujer. «Cuando lo terminen, ¿tendré que vender mi casa por debajo de su precio al no poder soportar el tráfico?». El Departamento de Obras Públicas reconoce que habrá «molestias inevitables», aunque no durante todo el periodo de obras, y cree que las casas de Santa Ana no se depreciarán porque el entorno del barrio «quedará urbanizado con grandes superficies de parque». Los que sí verán cumplida su petición son los vecinos del grupo Bidegain en Zorroza, donde se tomarán medidas contra el ruido y para facilitar el acceso a las viviendas.





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