
LOS DATOS
Cuando la salud le vuelve la espalda a un vecino de Vitoria, tres son los lugares a los que puede acudir: a los hospitales Txagorritxu y Santiago, y al Punto de Atención Continuada (PAC) Araba. Los dos primeros son los que atendieron la mayoría de las consultas (162.507), aunque su crecimiento ha sido escaso, menos de un 2% de 2005 a 2007. El resto de las consultas médicas, 47.817, fueron atendidas en el PAC, y esto sí que es una novedad, ya que supone un incremento del 33% respecto a los 35.953 pacientes que habían acudido allí hace tres años. Es decir, es este servicio el que concentra el crecimiento de las urgencias.
«Sí ha habido un incremento importante en el PAC», admite el director gerente de la Comarca Araba de Osakidetza, Antonio de Blas, y «lo achacamos en buena parte a la afluencia de inmigrantes». Esto se debe no sólo a que la cantidad de vecinos llegados de otros países sea mayor, sino a que «muchos aún no tienen un médico de atención primaria asignado», con frecuencia por carecer de documentación. En estos casos, optan por acudir a las urgencias en busca de soluciones rápidas y sin complicaciones.
También es cierto que son muchos los vitorianos que han optado por acudir a este punto de atención en vez de saturar aún más las urgencias hospitalarias. El PAC está diseñado para casos poco graves (heridas, procesos febriles, gripes...) que no requieren la intervención de un especialista y pueden ser atendidos por un médico de familia. Para estas dolencias, el tiempo de espera en este centro ronda «los veinte minutos, mientras que en un hospital puede llegar a las dos o tres horas», al tener prioridad los casos más graves.
Casos más complejos
Sin embargo, son muchos los que siguen acudiendo a los dos hospitales al estar convencidos de que la atención va a ser mejor. «El aumento de las consultas es pequeño, estamos en una meseta tras varios años crecimiento», reconoce el jefe de Urgencias de Txagorritxu, Pedro Lopetegui.
Pero, ¿cómo es posible que las urgencias hospitalarias crezcan si cada vez más gente acude al PAC? «Porque aumentan los pacientes más ancianos, que representan casos más complejos», explica Lo-petegui. «Nuestros recursos no van enfocados a atender con más celeridad a los casos menos graves, sino a cuidar mejor a quien está en peor situación», añade el jefe de Urgencias. Por eso, reconoce que los tiempos de espera para quienes llegan con leves problemas de salud pueden llegar a las tres horas en los picos de actividad del servicio.
Estos tiempos críticos están bien delimitados: desde las 11 a las 14 horas y de las 17 a las 20. A partir de las ocho de la tarde y hasta la medianoche se mantiene una afluencia media, y desde ese momento la situación se tranquiliza. «Es el esquema que se sigue todos los días», dice Lopetegui.
El asunto recurrente cuando se habla de las urgencias hospitalarias es la utilización superficial del servicio: las consultas de pediatría, que suponen un 20% del total, se disparan a la salida de los colegios; los días de partido, la sala de espera está desierta... Según los datos de Osakidetza, sólo el 13% de los pacientes que acude a Txagorritxu y Santiago son ingresados, y el resto reciben el alta.
¿Hay alguna manera de convencer a la población de que sólo acuda a urgencias en casos urgentes y evite así el colapso? «Nosotros no podemos influir en la demanda», reconoce Lopetegui. «Hay unos hábitos establecidos y la gente sabe que aquí estamos abiertos todos los días y que se les va a atender siempre», concluye.





